El editorial de ayer de este periódico hace reflexionar sobre nuestro futuro y liderazgo colectivo y evitar ser una sociedad fallida y no sentir que nuestra vida "sigue igual" entre la convulsión del día a día y la disminuida proyección y desarrollo de nuestra ciudad, y debemos saber lo siguiente.
1. Desempeño fiscal. Paradójicamente el Ministerio de Hacienda evalúa a Cartagena con un índice de 79 sobre 100; pero el recaudo promedio en la ciudad del impuesto predial es del 48%. Es imperativo un plan fiscal y tributario que aumente el recaudo y fortalezca la inversión. Necesitamos 20 billones para las obras sociales y de infraestructura, siempre parte de una ciudad inconclusa.
2. Planeación. La ausencia institucional, discontinuidad en los planes de desarrollo y fallas estructurales en la planeación per se, han convertido todas nuestras obras públicas en el símbolo de la desesperanza social. Sin mencionarlas sabemos cuáles son. Implementar legal, técnica y financieramente un plan integral de ejecución para los proyectos de la ciudad evitaría que todo siga igual.
Contextualizando lo anterior podremos corregir enseguida nuestras acciones y costumbres y por ende nuestra historia y futuro. Debe ser nuestro propósito ser mejores y evitar que todo siga igual.
El destino nos pone a prueba, como siempre bendecida y asediada de manera fantástica como ninguna otra ciudad, cursa en este momento el estudio del plan de desarrollo "Ahora sí Cartagena" en cabeza del Alcalde Vélez, su equipo, del concejo Distrital y sobre toda la ciudadanía. Debemos establecer, independientemente del tiempo de su gobierno, un plan integral y estratégico que nos permita ejecutar nuestros sueños históricos, como Tierrabomba.
El decreto 2731 de 2013 establece como proyecto de interés nacional trasladar la base naval, oportunidad histórica para la ciudad, nuestra sociedad y revindicar nuestro liderazgo Caribe. La importancia de este proyecto no es sólo el traslado, ni el mejoramiento del espacio público en Bocagrande, es la oportunidad para los afrodescendientes y nativos de los corregimientos insulares de establecer una línea de desarrollo social y económico. Este es su valor real.
Por lo tanto debemos planear su ejecución, al Distrito y al Concejo en principio le corresponden modificar el Art.90 del POT que establece suelo rural. A la Armada, adoptar las resoluciones 3394 de 2007 y 1559 de 2008 del Incoder, sin pretender el dominio de un territorio que no pudieron defender; el Distrito y Ministerio de Cultura el PEMP y el Gobierno Nacional, un Conpes que establezca la fuente de financiación y el tiempo de ejecución.
Así los criterios legales de planeación y financiación y nuestro liderazgo como sociedad pasarán la prueba ácida de no convertirnos en la ciudad donde la vida "sigue igual".
*Concejal
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