Hace 78 años la Base Naval ARC “Bolívar” está asentada en Bocagrande. En distintas épocas, el Gobierno Nacional ha anunciado la intención de trasladarla a la isla de Tierrabomba, donde la Armada Nacional es propietaria desde l957, de un número significativo de hectáreas. Los gobiernos locales poco se han manifestado al respecto.
Transcurridos 57 años aún se discuten las ventajas de su reubicación. Pareciera existir consenso de que sus actuales instalaciones afectan el desarrollo de Bocagrande y de la ciudad.
Invocando razones de seguridad, empleo, culturales, étnicas, urbanísticas, patrimoniales y tributarias, el presidente Santos firmó el Decreto 2731 de 2013 declarando de interés nacional “la construcción de la nueva Base Naval del Caribe en la Isla de Tierra Bomba (sic)”.La Armada viene trabajando en ello con la empresa de renovación urbana Virgilio Barco, la cual igualmente está encargada del proyecto de transformación del CAN en Bogotá.
Con el propósito de contribuir a su socialización y discusión, Camacol realizó un panel con la participación de la Armada, un representante de la empresa señalada, un funcionario técnico distrital, los gremios y ciudadanos invitados. Este ejercicio es necesario continuarlo y ampliarlo.
Sobre la decisión del Presidente convendría señalar dos situaciones emergentes: qué hacer con las 23 hectáreas que deja libres la Base Naval en Bocagrande y qué implicaciones tendría su mudanza a Tierrabomba.Respecto a lo primero, la reubicación de la Base es una oportunidad para empezar a reorganizar desde todo punto de vista a Bocagrande, Castillogrande y El Laguito; y desembotellar e insertar esa franja de terreno al resto de la ciudad. Para ello, entre otras decisiones, es fundamental que el Distrito adquiera los inmuebles que hoy impiden la continuidad de la quinta avenida hasta las dependencias internas de la Base Naval, para lo cual el Alcalde debe moverse con prontitud.
En relación con su nueva instalación en la isla, sería conveniente adelantar un amplio debate ciudadano con la participación de todos los sectores involucrados y en especial de los nativos.
Sabemos que el Alcalde conoce el proyecto y que ha sostenido reuniones con funcionarios de la Armada y empresarios, pero no estamos al tanto los cartageneros de cuál es su posición pública.
Bueno sería saber qué piensan el Alcalde, el Concejo Distrital, los gremios, la academia y en general los ciudadanos, no solo del traslado sino en relación con toda la isla, los intereses del Distrito, de la Armada, de los nativos, de los particulares, de Bocagrande y asumir una posición sobre tan trascendental tema.
