Columna

El renacer de un símbolo

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ARACELI -CHICA- MORALES LÓPEZ
10 SEPT 2014 - 12:02 AM

El teatro Colón de Bogotá reabrió sus puertas y el antiguo edificio que construyera el arquitecto italiano Pietro Cantini, sobre un área de 2.400M2 y en los terrenos de lo que fueran del teatro Maldonado y aún antes el Coliseo Ramírez, regresa para servir a la cultura con su esplendor renovado, instalaciones, escenarios y platea remozados, guardando su forma neoclásica pero modernizado y más incluyente, para servir ahora y por muchos años como centro cultural de primera línea en la capital, digno de los mejores espectáculos luego del especial trabajo que ya en 2012 mereciera el Premio Nacional de Arquitectura, otorgado al arquitecto Max Ojeda en la categoría “Restauración e intervención del Patrimonio”, porque según los jurados “recupera elementos perdidos del edificio original al tiempo que resuelve imperceptiblemente las demandas de reforzamiento estructural requeridas y mejora las condiciones de uso en aquellos espacios”.

Este nuevo Colón, como el que se inaugurara el 12 de octubre de 1892 (cuarto centenario del descubrimiento de América) abre con variado e interesante programa, desde su reinauguración a cargo de Fernando Montaño, artista de Buenaventura y primer colombiano solista en el Royal Ballet de Londres, hasta la sinfónica acompañando a la soprano Betty Garcés, también de Buenaventura, en las presentaciones teatrales de Ricardo III, Voces de la Tierra y Hamlet en los Tiempos del Ruido; o los sonidos de la música tradicional colombiana con Ever Suárez, cantador de bullerengue de Arboletes; Baudilio Guama, marimbero de Buenaventura; o Víctor Espinel, cantador llanero, cuyas presentaciones se suman a las destinadas a la franja infantil, con funciones de la Fundación Jaime Manzur, La Otra Danza e Hilos Mágicos, que llenarán de belleza este rincón histórico de Bogotá.

El teatro Colón renovado debe ser el eje de un proyecto cultural y urbanístico que haga de las áreas que lo rodean un enorme espacio para el arte y un pulmón para la ciudad. La calidad de su programación, incluyente y variada, debe recuperarle su carácter de “teatro nacional” y de epicentro cultural del país, proyectándolo como un eslabón en el circuito artístico de Latinoamérica y por qué no, hasta ese hermoso teatro de Cartagena, el Adolfo Mejía, cuya conservación pudiera merecer mejores días para que también allí vuelva a brillar el espectáculo.

Doy la bienvenida a ese símbolo que renace: el Teatro Colón de Bogotá, y a todo esfuerzo en bien de la cultura y el arte.

Colombia, con el reto de ser el país más educado de América Latina, merece mejores espacios y apoyos a la cultura.

galeriachicamorales@yahoo.es

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