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Columna

Caribe y Amazonas, uno solo

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El Amazonas está lejos del Caribe. Entre Cartagena y Leticia, capital del departamento del Amazonas, hay más de 1700 kilómetros en línea recta. Y, sin embargo, ese remoto lugar tiene mucho que ver con nuestra vida diaria.

El agua que tomamos en Cartagena viene del río Magdalena, que atraviesa el país a lo largo de 1540 kilómetros hasta llegar al Caribe. Es el agua que nos quita la sed.

Aunque no parece tan evidente la relación del Magdalena con el Amazonas, hay un vínculo estrecho pues los bosques de este bioma nutren el río que nace a 3625 metros sobre el nivel del mar, en el macizo colombiano. El agua que guardan los árboles y la riqueza de la biodiversidad de la selva es la que alimenta el río que nos da de beber. Si desaparece el Amazonas, desaparece el río, asegura Marco Ehrlich, director científico del Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas (Sinchi).

El río es como las venas de nuestro cuerpo. Por eso en este año de sequías que han cobrado tantas vidas vale la pena pensar en cómo cuidaremos el agua que bebemos, para poder seguir haciéndolo.

Cada árbol grande del Amazonas puede evaporar hasta 1000 litros de agua al día que luego, a través de la lluvia, van a alimentar al Magdalena. Eso quiere decir que si se acaba la selva amazónica se acaban las lluvias que nutren el río, porque sin árboles no hay lluvia.

Al preservar la Amazonía garantizamos 20 mil millones de toneladas de agua evaporada, según explicó Antonio Nobre, investigador del Instituto Nacional de Investigaciones de Brasil (Inpa, por sus siglas en portugués), en el Encuentro Panamazónico que se llevó a cabo recientemente en Lima, Perú.

En Colombia estamos deforestando 411 hectáreas de Amazonía al día, 150.000 hectáreas cada año. A medida que avanzan actividades como la ganadería y la minería, y aumenta la población en la región deforestamos más. ¿Qué podemos hacer?

La sociedad civil puede ayudar a que se proteja, presionando a los gobiernos, y no solo al colombiano, para que lacuide y no se permita el avance indiscriminado de proyectos extractivos. La Amazonía abarca nueve países y para cuidarla se deben hacer esfuerzos conjuntos. De nada sirve que solo lo haga Colombia.

En diciembre se llevarán a cabo en Lima las negociaciones de Naciones Unidas para el cambio climático. Ese será el escenario para que los países de la región generen estrategias para preservar la Amazonía. Con ello ayudaremos a que no aumente la sed. Porque, finalmente, aunque nos separen tantos kilómetros, la Amazonía no está tan lejos del Caribe.

*Profesora UTBmvalencia@unitecnologica.edu.co

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