Bien justificada la oposición de las JAC y la comunidad de Bocala a las marinas, plasmada en una reunión conjunta en días anteriores ante la posibilidad de perder lo poquito que nos queda de residencial en estos tres barrios: el litoral de la bahía a lo largo de la avenida Chile y la calle 5a. Acá no estamos ni en Niza ni Montecarlo donde hay más respeto y educación y las marinas no contaminan auditiva ni ambientalmente el entorno ni atraen vendedores ambulantes, ni tampoco causan trancones por falta de vías. Para corroborar lo dicho no hay si no que ir a Manga y verificarlo personalmente.
Me satisfizo ver cómo por fin la gente se mueve unida para enfrentar semejante amenaza, pero al mismo tiempo no entiendo cómo nadie dice nada ante los demás problemas de Bocala que son peores que las mismas marinas. Me refiero a la ilimitada construcción de moles en unos barrios que no les cabe un ladrillo o un carro mas.
Aumenta la densificación cada día con los edificios existentes de oficinas mas los nuevos a construir, las EPS, consultorios médicos, administradoras de pensiones y cesantías, comercio, hoteles, ferreterías y restauranticos de quinta que violan todas las normas urbanas. Cualquiera de ellos mueve más gente que una marina, atrayendo de paso una horda de vendedores ambulantes que ensucian los tres barrios sin piedad. No es de extrañar entonces que varios sectores de Bocagrande hayan sufrido una irreversible degradación urbana, a tal punto que lucen de estrato 2.
Se podría esperar que la densificación pudiera generar los recursos para construir nuevas vías, mejorar todo el entorno, solucionar el problema de mareas y alcantarillado pluvial; en consecuencia: obtener una mejora en la calidad de vida. Pero no, en nuestro caso ha sido al revés. La densificación de Bocala solo le ha servido a la Secretaría de Hacienda para ordeñarnos con el catastro sin obtener nada en retorno, debido a falta de gestión de nuestras autoridades y con la complicidad que genera nuestra apatía. Perdimos nuestros barrios, nuestro entorno, tranquilidad, movilidad, y hasta las playas. ¡Todo! Ahora también pretenden quitarnos la bahía, que es lo único que nos queda parcialmente.
En consecuencia, las JAC también deberían exigir con valiente pragmatismo congelar nuevas licencias de construcción en Bocala con la misma firmeza con que se oponen a las marinas, hasta que pongamos en orden nuestros barrios y los problemas más graves sean solucionados. Ya se hizo con el alcantarillado y funcionó.
No podemos seguir viendo impávidos cómo estos tres barrios se hunden cada día más en el caos y la desesperanza. Lamentablemente llegamos a tal punto que cada licencia de construcción que se otorga, afecta negativamente la calidad de vida de todos.
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