Columna

Una última cosa

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JAIME HERNÁNDEZ AMÍN
12 AGO 2017 - 12:00 AM

Escribo esta columna con un sabor agridulce. Por un lado, reconozco el entusiasmo que me invade al ser delegado como secretario de Educación de la ciudad de Cartagena.

Por otro, esa misma responsabilidad que me es menester asumir, me limita en otros ámbitos, como el de poder escribir una columna quincenal en este medio. Siendo este mi último escrito, aprovecho para agradecer a El Universal la oportunidad de haberme permitido expresar mis ideas y mantenernos informados a los cartageneros que vivimos dentro y fuera de la ciudad de los aconteceres diarios.

Decidir si tomar o no la responsabilidad de asumir como secretario de Educación no fue cosa fácil; todos tenemos ambiciones de crecimiento personal y de darles una mejor vida a nuestras familias. Entrar a un medio político convulsionado e inestable parece no aportar a esa causa. No obstante, el mejor legado que puedo dejarle a mi familia y todas las familias cartageneras, es la oportunidad de vivir en una ciudad civilizada, segura, productiva, culta y moderna. Habiendo un bien mayor, no queda lugar a dudas.

La crisis política e institucional por la que atraviesa Cartagena requiere más que diplomas y reconocimientos. El momento en la historia nos llama recuperar la heroica que una vez fuimos y evitar cumplir el “nostradámico” poema de Luis Carlos López de convertirnos en unas botas viejas.

Si es cierto que uno es “amo de lo que calla y esclavo de lo que dice”, no podría estar más contento de ser esclavo de todo lo que he escrito a lo largo de mis columnas. Los cuantos que me han leído, habrán notado mi afinidad por la academia y la educación, además por los principios democráticos innegociables a la hora de ejercer cualquier función pública.

Por eso antes de irme, quiero decirles una última cosa. Aunque cuente con cierta experiencia en política y conozca algunos temas en educación, llego a ejercer con talante gerencial.

Teniendo la suficiente humildad para reconocer que aunque solos vamos rápido, unidos siempre llegamos más lejos; mi tarea es la de reunir a los mejores en educación y engranar esfuerzos para generar políticas públicas de resultados. Y con suficiente carácter para practicar lo que he predicado; respeto absoluto a la legalidad y la transparencia.

Porque lo conozco, creo en Sergio Londoño, y además de sus capacidades profesionales siempre resalto su impecable persona.

Como él, tengo amigos y relaciones en el mundo político, pero nunca he hecho ni haré parte de una casa política, lo que nos da el gran privilegio de actuar libremente en favor de los intereses de todos los cartageneros.

Me despido, y sepan que estaré sirviéndoles con amor y gallardía. Hasta pronto. “La educación es la mejor provisión para la vejez”, dijo Aristóteles.

jaime.hernandez@sciencespo.fr

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