Se retomó con fuerza la energía en el Caribe y la condición del operador: ¿se queda o se va Electricaribe? ¿Suben las tarifas? ¿Qué operador tendría los recursos para asumir la operación e inversiones, que hoy se requieren? Entre muchos otros.
Rumores hay de todas las índoles, y es importante saber de algunas premisas para tener una mejor perspectiva de lo que pasa y puede pasar. En la reunión con la Superintendente de Servicios Públicos, quedó claro que: (1) Electricaribe tiene las garantías del Fondo Empresarial de Superservicios para que el sector financiero le preste los recursos que solo puede utilizar para comprar energía a los generadores (ISAGEN, Geselca, Celsia, etc.) e inversiones de hasta $750 mil millones. Hoy tenemos (a) asegurada la disponibilidad de la energía, que si recordamos cuando se dio la intervención, cada mes se informaba de la suspensión del servicio porque Electricaribe no tenía como pagar; (b) los recursos con que hoy cuenta el operador son de un préstamo que debe pagarse; (2) Electricaribe tiene pasivos que según expertos pueden pasar de $3,5 billones. Solo en pasivo pensional hay más de $1,1 billones; en deuda a los generadores alrededor de $280 mil millones; y al sector financiero, al menos $1,8 billones, pero además mensualmente en operación genera un déficit de $40 mil millones; (3) Como si fuera poco, el plan de inversiones para repotenciar su red de distribución eléctrica es de $7,5 billones, porque no se ha cumplido con las actualizaciones y mantenimientos.
A partir de lo anterior se concluye que lograr un servicio óptimo de energía eléctrica en el Caribe exige una inversión aproximada de $10 billones. Esta semana el Procurador, en audiencia pública, después de escuchar a los involucrados en el servicio, expresó: “para encontrar una solución viable se debe pensar en todas las posibilidades”.
Desde mi perspectiva podría considerarse: que el Gobierno aporte como inversionista al sistema; el operador elegido debe ser eficiente en el cobro de la cartera y el manejo de los recursos (no son viables las pérdidas operacionales actuales); para hacer rentable el sistema debe pensarse en la integración vertical (es decir que el operador pueda generar, distribuir y comercializar) ya que hoy la ley no lo permite.
No la tenemos fácil, estemos atentos a los acontecimientos. En Cartagena no soportamos las deficiencias en el servicio y las pérdidas son incalculables e irreparables en la comunidad, las empresas y el comercio en general. La decisión debe ser de fondo y debe tomarse con gran premura porque, en el Caribe, la paciencia se nos agotó.
