Recientemente las noticias relataban que Palenque se convertirá en municipio especial, confieso que, en ese momento, mi atención se centró en la imagen sosegada, calmada, con apariencia de indefenso, del dos veces campeón mundial del peso súper ligero o wélter junior, Antonio Cervantes “Kid Pambelé”, destacado en ese acto, como el primer colombiano en alcanzar un título universal y por ser hijo del primer pueblo libre de América latina.
De inmediato vino a mi mente el recuerdo de las fotos tomadas a Pambelé, por mi compañero de estudios, Tino Choperena a principio de los 80, como tarea para la universidad. El campeón que disputó 21 combates mundiales, disfrutaba por ese entonces de fama, muchos querían posar a su lado, y su visita a Barranquilla coincidió con la de la Miss Universo de ese año, la venezolana Irene Sáez, por supuesto que fotografiarlos juntos, era una proeza y en efecto así fue.
Tino mostró en el salón de clases las fotos de “Kid Pambelé”, estábamos ávidos de detalles, eran sus pininos como reportero gráfico. En ellas se veía al pugilista pletórico, emanaba fuerza, sonreía abiertamente, dejando al descubierto su dentadura y, su piel contrastaba con el oro de sus alhajas, no era para menos, reinaba como campeón con un título que retuvo por ocho años y gracias a sus puños, su pueblo tuvo energía eléctrica.
Muchos años después, conocí al boxeador en persona, en Cartagena, en las calles del centro histórico, cuando su comportamiento era polémico y se mostraba arisco, aun conservaba agilidad; recientemente lo volví a ver en fotos y en imágenes de televisión, en la ceremonia de Palenque, y no pude dejar de exclamar. ¡La pelea con los años no es fácil de ganar!
Ese día en Palenque, se anunció la construcción de un escenario deportivo, la escultura en su honor tendrá un pedestal más alto, pero ni siquiera estas manifestaciones de admiración y aprecio, que no soslayó sus logros, lo dejaron de mostrar plácido y taciturno.
El comentarista deportivo Ricardo Navarro Salgado, además de paisano es su amigo, me contó, que “Pambelé está muy bien, está juicioso, lúcido, vive en Plan Parejo y tiene un restaurante en el que trabaja junto a un hijo y a mi comadre Gloria, su esposa”. Le dije, no dudo que está bien. Me refiero a que percibo a un Pambelé cansado, diezmado, los años ya le hacen mella, se le nota demasiado, a sus 74 años puede decir que noqueó las noticias de su muerte, pero no, los recuerdos de sus triunfos, equivocaciones, pero sobre todo los excesos, eso se le nota.
*Comunicadora social, periodista.
