Cartagena debe dolerle a los cartageneros. La brisa marina que se cuela debajo de las puertas históricas del Reloj Público o en los vórtices del amor que se apacigua bajos sus palmeras, conquistan a todos por igual, con una cuota de gratitud en la búsqueda permanente de soluciones para sus problemas. Alentar espacios de sugerencias será siempre una manera efectiva de obtener soluciones. Comparto tres ideas que pudieran aprovecharse con éxito.
No es posible que una ciudad como Cartagena que en todas las épocas del año es visitada por un turismo extranjero, que en su gran mayoría habla el idioma inglés, no les brinde a estos turistas la posibilidad de asistir a una santa misa en ese idioma. Sabemos que la logística de incorporarla para los días domingos por ejemplo, no solo depende del obispo sino que también exige la colaboración decidida de la Alcaldía, de los hoteles y restaurantes donde los turistas puedan acceder con facilidad a esa información de manera oportuna con la publicidad adecuada. Entendemos que se trata de una necesidad que resultará provechosa y que es factible, porque sabemos que más de un sacerdote domina dicho idioma dentro de este corral de piedras.
Una segunda sugerencia viene impuesta por la importancia de la publicidad como medida efectiva para entronizar comportamientos humanos, como bien lo saben los grandes gestores del comercio mundial, quienes pagan fortunas en estratégicas campañas publicitarias. ¿Por qué no aprovechar espacios públicos y oficiales para que la Alcaldía pueda emprender mensajes publicitarios que promuevan el respeto a la autoridad, el trato cordial, el buen recaudo de las basuras o la honradez, por ejemplo? Estas fórmulas elevan los valores morales y el sentido de pertenencia por la ciudad. Así pues, proyectar principios básicos en las estaciones de Transcaribe, en las plazas públicas y otros de su estilo, será un dinero bien invertido, solo con la disposición y el funcionario ideal para tales compromisos impostergables.
Termino con una tercera sugerencia. El tema de la sincronización de los semáforos, para que no siga sucediendo que saliendo de uno quedemos atrapados inmediatamente en el que sigue, congestionando todas las calzadas como sucede en los semáforos frente al cerro San Felipe y contiguos a la glorieta cerca del Mall plaza. Es que, si queremos agilizar la movilidad de los automotores, lo menos que podemos esperar es que la línea de paso sea expedita y no resulten desarmónicos los semáforos inmediatos. Hay que procurar una solución que pueda facilitar la sincronización requerida, para así ganar todos mejores fórmulas de tránsito en una ciudad que se ha quedado sin vías.
*Abogado
