comscore
Columna

Un día como jurado de votación

Compartir

Confiada en que tendría tiempo disponible para algunos minutos de lectura, cargué conmigo un libro el pasado domingo, día en que fui jurado de votación en las presidenciales. Para mi sorpresa, el ejercicio democrático del día me lo impidió.

En la mesa que presidí, el 70% de los votantes asistió a las urnas. Qué bueno que así haya sido. No obstante, con el contraste entre mi mesa, el Caribe (44%) y el país (54,91%), me quedó claro que una asistencia tan alta es, en realidad, atípica.

En las últimas 20 elecciones presidenciales la participación más alta fue en 1974, cuando el porcentaje de sufragantes ascendió a 58,47%. Para entonces, Alfonso López Michelsen venció en unas justas en las que se enfrentaban dos partidos, Liberal y Conservador, representados por dos colores: rojo y azul. Es probable que el pasado 29 de mayo una parte de los votantes en mi mesa haya participado también en aquellas elecciones de hace cinco décadas. Otros, en cambio, a pesar de su avanzada edad, manifestaron sin pena que era esta de 2022 su primera cita con la democracia.

Lo que sucede es que en cada mesa de votación hay un reflejo de lo que somos como país. Al menos así se percibe. A votar llega el colombiano que lo ve como una cita ineludible a la que hay que llegar temprano y sin contratiempos. También está el que llega bien vestido, el que saluda efusivamente, el que deja todo en manos de Dios y el que no olvida despedirse con una sonrisa. Pero también llega el desconfiado, que lleva su propio lapicero para asegurarse de que no le cambien el voto. Para él cualquier ejercicio electoral resulta sospechoso y proclive de sufrir algún tipo de alteración. También está el que va perdido y sin claridad de dónde debe votar, pero que se lanza a la aventura con tal de ejercer su derecho. El que vota a consciencia y, tristemente, el que va coaccionado por fuerzas superiores a sus intereses. No falta aquel despistado que no atiende recomendaciones y firma o deposita el tarjetón donde no debe.

Eso es un día de elecciones, un día emblemático y lleno de contrastes: en un mismo lugar confluyen empresarios, obreros, estudiantes, campesinos, ricos, pobres, y hombres y mujeres con opiniones distintas pero con un objetivo común.

Como un reconocimiento a ese derecho que adquirimos las mujeres apenas desde 1954 y al margen de lo que las encuestas y medios de comunicación puedan decir, esta es una cita a la que procuraré no faltar. Allí estaré, bien sea como una votante que quiere un mejor país para todos o como quien analiza cada detalle desde la óptica de un jurado.

Las opiniones aquí expresadas no comprometen a la UTB ni a sus directivos.

*Jefa de Asuntos Profesorales

y Proyectos Especiales, UTB.

“Eso es un día de elecciones, un día emblemático y lleno de contrastes: en un mismo lugar confluyen empresarios, obreros, estudiantes...”.

Siga las noticias de El Universal en Google Discover
Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de EU en Google News