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Columna

Cabeza y bolsillo

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Hay muchas maneras de medir el desempeño de un alcalde. Podríamos hacerlo, como es lo más lógico, evaluando el cumplimiento de su Plan de Desarrollo; pero la verdad, aunque la rendición de cuentas es una obligación legal para los mandatarios, por un lado, el papel aguanta todo, y por el otro, no tenemos una cultura política ciudadana que nos lleve a hacer la tarea evaluativa como debe ser; solo la hacen unos pocos, entre esos, hay que reconocer el juicio y profesionalismo de Funcicar desde hace 25 años.

Personalmente tengo una forma simple, pero muy clara, de evaluar la gestión de un alcalde o alcaldesa, que describo a continuación: se trata de solo dos variables que evalúan la gestión; la primera la cabeza y la segunda el bolsillo. Con la primera, al decir si a un alcalde o alcaldesa le cupo la ciudad en la cabeza, quiere indicar esto que entendió la ciudad, sus proyecciones futuras, las necesidades de sus habitantes y supo proponer y ejecutar planes, estrategias y acciones para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Caso contrario, si la ciudad no le cupo en la cabeza fue porque no entendió nada de lo anterior ni supo cómo mejorar la ciudad que recibió.

Sobre el bolsillo, el indicador marca si le cupo en el bolsillo o no le cupo. En el primer caso se trata de un funcionario que se aprovechó para beneficio propio y/o de terceros, de su capacidad de decisión en el destino de los dineros públicos o si su incompetencia generó aprovechamiento de otros funcionarios de su administración que no supo controlar. Si no le cupo la ciudad en el bolsillo significa que ejerció con transparencia sus funciones, sin enriquecimiento ilícito propio o de terceros.

Si hacemos combinaciones entre uno y otro factor, y pensamos entre quienes han resultado elegidos en cada uno de los tipos que resultan, se trata de aquellos alcaldes que les cupo la ciudad en la cabeza, pero no en el bolsillo. De estos solo se me ocurren dos del largo listado de funcionarios que hemos tenido desde que existe la elección popular de alcalde; uno hombre y la otra mujer.

En la clasificación del peor de los alcaldes, aquellos(as) que les cupo la ciudad en el bolsillo y no les cupo en la cabeza, para mí están la mayoría de quienes han ejercido como alcaldes de Cartagena. Otra categoría se refiere a aquellos que no les cupo la ciudad en la cabeza y tampoco en el bolsillo; de estos hasta ahora no se me ocurre ninguno.

La última categoría, que no me atrevo a calificar, se refiere a aquellos que la ciudad les cupo en la cabeza, pero también en el bolsillo. De estos ha habido, pero muy pocos, y tienen que ver en algo con otra calificación muy popular en nuestra cultura que dice: “Este robó, pero hizo”, que justifica el delito para quienes hacen algo sin importar si se quedan con un pedazo del pudín.

Por último, y dado que tenemos un polémico alcalde en ejercicio, pregunto, ¿en qué categoría lo ubicarían?

“Personalmente tengo una forma simple, pero muy clara, de evaluar la gestión de un alcalde o alcaldesa, que describo a continuación: se trata de...”.

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