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Columna

Alex Char, el Silvio Berlusconi arenoso del Junior

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“Juanfer Quintero quiere jugar en el Junior”. Con esa afirmación del que muchos consideran el dueño de cada grano de arena que viaja con la brisa por las calles de Barranquilla, todo aficionado como yo de “el Tiburón” se emocionó a raudales. Todo aficionado rojiblanco está pendiente de la prensa para que el anuncio se vuelva una realidad.

Y es que sería pletórico ver con la casaca del equipo más representativo del Caribe Colombiano al hacedor de quizás el gol más hermoso en una final de la Copa Libertadores. Aquella “Final del Siglo”, para conocedores, que consagró a River Plate como campeón del torneo en el albor del invierno madrileño: el 9 de diciembre de 2018 en el Santiago Bernabeu.

Los que vieron ese golazo de antología, en vivo o en registros posteriores, nunca lo olvidarán; sin embargo, tampoco se debe olvidar la dimensión social y política tras el balompié, pues sería de caballos cocheros pensar que el fútbol solo es sudor, cerveza y vuvuzelas, mientras 22 personajes corren tras el balón.

Quintero tiene una jugosa oferta del poderoso Flamengo de Brasil, no está en el ocaso de su carrera y aún tiene mucha magia para hechizar al Metropolitano, escenario de gestas en vacas flacas, por lo que ya se comenta que el salario que Alex Char habría ofrecido sería el más abultado de la historia del fútbol colombiano. Se habla de cifras europeas pagadas con pesos colombianos. Con la devaluación de nuestra moneda para muchos este “capricho” coquetea con la locura.

No obstante, la carrera empresarial del exalcalde Char ha demostrado que no es un demente y tampoco pondrá en riesgo a su emporio familiar; pero lo que pocos han analizado es que tal vez las urnas sean más interesantes para él que el talento del 10 paisa.

Y es que queda poco menos de un año para las elecciones regionales en Colombia, donde se elegirán gobernadores, alcaldes, concejales, diputados y ediles el próximo 29 de octubre; y ante al avance del petrismo y otras fuerzas alternativas en cada rincón del país, la política tradicional, representada en el charismo en el Atlántico, está con la calculadora en la mesa para no perder su caudal.

Pero utilizar la potencia política del fútbol para allanar éxitos electorales no lo inventó Alex Char y fue una estrategia sumamente exitosa para el ex primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi. El magnate, propietario del AC Milan entre 1987 y 2017, llegó a lo más alto de la política en su país empoderando su carisma con los múltiples trofeos que ganó el equipo rossonero bajo su gestión.

Los aficionados de Il Diavolo siempre se emocionaban cuando elecciones nacionales, regionales o locales se acercaban, debido a que Berlusconi desestimaba la compra de avisos publicitarios o propaganda en medios de comunicación para su partido Forza Italia, pues prefería romper el mercado con grandes fichajes para su equipo.

Bajo el concepto del politólogo Andrea Donofrio, desde los inicios políticos de Berlusconi, el fútbol y su retórica resultaron fundamentales en su estrategia, ya que comprendió que para los italianos el fútbol representa algo más que un juego.

Para el académico, en términos de votos, los electores pasionales responden, además de las promesas económicas y a masivas campañas publicitarias, a golpes de efecto como el anuncio resonante de un fichaje. Estrategia que usa Char en “la Arenosa”.

Bajo esa lógica, el Milan fichó en distintos momentos, entre otros, a Ronaldinho, Ronaldo, Kaká y Mario Balotelli. Este último, según cifras electorales, le dio a Berlusconi 500 mil votos más en las elecciones generales de 2013. 20 millones de euros en un futbolista para condicionar las urnas.

Los fichajes se han convertido en un “arma mediática”, un escaparate y un instrumento útil en clave electoral, en palabras de Donofrio. A italianos y colombianos, ambos de cepa latina, nos mueve lo visceral, la pasión que arde. Ver a un empresario con gorra que triunfa al fichar a una estrella internacional y que eso augurará el éxito deportivo que hará que la cerveza sepa más rica en los domingos de fútbol, psicológicamente tiene una gran influencia a la hora de votar.

Ya las lentejas, los tamales, los bultos de cemento y los “puesticos” están tan estigmatizados que se volvieron impopulares, sin caché. El zoon politikón que es Char lo sabe, por lo que pule las imperfecciones de la política con “Su majestad el fútbol”, en palabras de Eduardo Galeano.

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