Columna

Máquinas más humanas

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LUIS CARLOS DÍAZ
27 ENE 2023 - 10:47 PM

Que nos beneficia, pero también nos perjudica; que es necesaria, pero hasta cierto punto; que nos ha quitado trabajo, pero que por muy avanzada no terminará de reemplazar el papel de los seres humanos en la Tierra. Así de divididas son las opiniones que surgen a partir de la irrupción de la tecnología en nuestras vidas.

Tal vez los comentarios de este tipo han explotado en redes gracias a la llegada de ChatGPT, un sistema de inteligencia artificial entrenado para mantener conversaciones y dispuesto a responder a casi cualquier requerimiento que se le haga. Es capaz, si se le solicita, de hacer en poco tiempo un ensayo sobre la Primera Guerra Mundial, sobre el aborto, sobre los beneficios de las matemáticas o prácticamente sobre cualquier otro tema que se imagine. Su utilidad incluye la posibilidad de crear códigos de programación para tareas específicas. Y más.

El miedo que algunos tienen de que este tipo de tecnología sea capaz de hacer lo que el hombre hace ya lo hemos vivido en el pasado. Por ejemplo, cuando los espacios llenos de arquitectos y delineantes de arquitectura se vieron amenazados con la llegada de AutoCAD. No obstante, es bien sabido que no es la tecnología o la inteligencia artificial las que sustituyen el trabajo de algunas personas; ese trabajo es reemplazado, en cambio, por otras personas que saben utilizar la inteligencia artificial. Ya decía Alain Bejjani que “a pesar de las más oscuras advertencias de Hollywood, lo cierto es que el auge de las máquinas es inevitable y la resistencia, inútil”.

El problema realmente no se encuentra en las máquinas reemplazando al ser humano, sino en los seres humanos creyendo ser máquinas. Tal vez mi caso ilustre mi punto: hace poco, luego de una intervención quirúrgica en mi mano derecha, la cita de control postoperatoria consistió en un doctor retirando la venda y diligenciando durante algunos minutos mi información en el computador. Poca interacción, poca calidez humana y pocas palabras de tranquilidad y de orientación. Es como si el bienestar de los pacientes se limitara a escribir frente a una pantalla. Es como si fuera ChatGPT quien estuviera allí, sin más, alimentando mi historia clínica.

En esos casos sí somos reemplazables.

Con la inevitable llegada de la tecnología, es nuestra tarea identificar su utilidad y aplicabilidad en nuestras vidas. Esto no significa, sin embargo, que debamos perder nuestros valores, actitudes y aptitudes que nos hacen humanos. No vaya a ser que algún día sí lleguemos a ser reemplazados por máquinas más humanas que nosotros mismos.

Las opiniones aquí expresadas no comprometen a la UTB ni a sus directivos.

*Profesor de la Escuela de Negocios y del IDEEAS, UTB.

“Con la inevitable llegada de la tecnología, es nuestra tarea identificar su utilidad y aplicabilidad en nuestras vidas”.

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