La crisis de representación política de los ciudadanos frente a instituciones públicas y privadas, para que estas cumplan eficientemente con el suministro de bienes o servicios, existente en el nivel nacional, persiste pero mucho más agravada en el nivel territorial; es peor aún a nivel de comunas y barrios.
En estos lugares la ley creó las figuras de los ediles y de las JAC. Pero poco funcionan.
A esto se suma que la administración distrital, para el caso de Cartagena, expresándolo de la forma más benévola posible, tiene grandes deficiencias en cumplir con las necesidades de sus gobernados en términos de infraestructura, seguridad, servicios públicos, cambio climático, recreación, etc.
Vemos en el caso concreto de barrios como Bocagrande y Castillogrande, costosas propiedades que pierden valor por la deficiencia de su entorno inmediato. Adicionalmente, los altos costos del impuesto predial, excesivamente incrementado este año, no se reinvierten en obras para mejorar la infraestructura y los servicios que contribuirían a una calidad de vida más llevadera.
Es el momento de incentivar la creación de liderazgos modernos que tengan plena capacidad de representar a sus representados y puedan conseguir los resultados que los actuales no proporcionan.
Con el crecimiento poblacional la morfología urbana de los citados barrios se transformó, de unidades de viviendas tipo casa de uno o dos pisos, a unidades de vivienda en edificios de propiedad horizontal, algunos de hasta 450 unidades. La representación en estas propiedades horizontales se centra en una administradora que sigue los lineamientos de su Asamblea y su Consejo Directivo. Esta representación funciona muy bien al momento de resolver las necesidades en el interior de esas copropiedades.
El reto está en unir muchas de estas representaciones de copropiedades en un gran consejo de barrio con capacidad y recursos para gestionar eficientemente la solución de las necesidades de cada barrio, consiguiendo con esto un nuevo liderazgo capaz de resolver los problemas y atender las necesidades de estas comunidades.
Necesidades urgentes como la seguridad, la movilidad, el ruido y el arreglo de vías, podrían ser las primeras prioridades a atender. Mecanismos de reporte de incidentes o accidentes relacionados con la seguridad, la movilidad, el clima, junto con mecanismos de alarma temprana o respuesta inmediata a eventos que pongan en riesgo la vida de las personas residentes en el barrio, también son prioritarios.
Invito a quienes son presidentes de Consejos Directivos de estas copropiedades o son sus representantes legales, a que se junten y analicen estas ideas y las transformen en acciones concretas y efectivas que mejoren nuestro diario vivir.
