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Con la esperanza de salvar la existencia y permanencia de los coches tirados por caballos, escribo estas líneas, pidiéndole, con todo el respeto, al señor alcalde de Cartagena de Indias, Dumek Turbay Paz, que reconsidere la decisión de retirarlos del mercado turístico local, siendo más los beneficios que conlleva su permanencia que el del mero romanticismo que inspira usarlos en una ciudad como la nuestra.

Decía el presidente Belisario Betancurt que a Cartagena se la conocía de a pie y en coche; y ya en ese momento era -y sigue siendo- lo que hoy es.

En distintas oportunidades se han escrito muchas notas defendiendo a los coches en Cartagena y en otras atacando el sistema, pero nunca por el encanto de su uso, sino por el mal manejo de los mismos, lo que hace inevitable acordarse del conocido cuento de cambiar el sofá.

La autoridad de nuestro municipio siempre ha sido escasa. Se establecen normas que no se cumplen, como son el mantenimiento y cuidado de los caballos para mover los coches, la presencia de los mismos y otras normas que escritas están, sin cumplir.

Hoy, otra vez, la historia de los coches eléctricos, nacida de un negociante de estos, creo que en México, pero sin aún funcionar. ¿Qué encanto puede tener para uno el pasear por las calles antiguas en una mototaxi, que es el equivalente a eso del coche eléctrico? El sonar del casco sobre la calle al transitar es un encanto y una experiencia que solo la vive quien lo usa.

Los coches tirados a caballo son un uso normalizado por todo el mundo, en Sevilla (España), en Moscú (Rusia), en Nueva York (EE. UU.), en Méjico, para no mencionar más ciudades turísticas a nivel global. Pero estamos en Cartagena, donde nos pasamos equivocando en tantas tomas de decisiones que terminan conviniendo solo a unas minorías, incluso a quienes son los reales dueños ocultos de los negocios.

Vivimos mucho gracias al crecimiento del turismo, una oportunidad heredada que nos dejaron los antepasados que, por cierto, casi que la íbamos destruyendo en el siglo pasado, porque queríamos ser distintos y borrar nuestra historia.

El presidente de la Academia de Historia de Cartagena ha defendido el uso de los coches tirados por caballos con notas escritas, y muchos ciudadanos así lo han manifestado con varios artículos dirigidos a defender la experiencia de conocer a Cartagena en coche. Lo que corresponde es reglamentar el uso de los coches, el manejo de los caballos, dándoles bienestar, con pesebreras modernas, cocheros uniformados e instruidos como guías turísticos, formando una estructura empresarial de ese sistema en la prestación del servicio y con especies aptas para estos menesteres.

Señor alcalde, esta nota la escribo porque sé que esta petición es de más apoyo ciudadano que de menos.

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