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Columna

La Suprema: cine comunitario para el desarrollo

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¡Es que cuando yo tiro puño, me siento con fuerza, siento que soy capaz de lograr cualquier cosa! - pero eso no es pa´ mujeres - ¿Quién dijo que no? ¡Claro que sí! Esta es una de las conversaciones que veremos en la película colombiana que desde el pasado jueves 2 de mayo se estrenó en diferentes salas de cine del país, la inspiradora y conmovedora historia de La Suprema.

Esta maravillosa pieza de Felipe Holguín reproduce fielmente lo que es “ser Caribe”. Una película para ver en familia, para seguir descubriendo las regiones olvidadas del país, para reír, para reconocer y reconocerse.

La Suprema es un corregimiento del municipio de Marialabaja, Bolívar; que emergió como consecuencia del fenómeno de desplazamiento forzado en la última década en este agreste territorio del país. El asentamiento, de más o menos unas 70 familias, es una pequeña comunidad que vive a las orillas de un caño que forma parte del denominado “Distrito de Riego del municipio de Marialabaja”, importante para la distribución de agua necesaria para la actividad agrícola en la zona.

Es en este pueblo caribeño que ni siquiera aparece en los mapas del país donde se desarrolla la historia ficticia de Laureana, una joven que persigue el sueño de ser boxeadora. Un pueblo sin electricidad, sin agua, sin centro de salud, con calles polvorientas y un sol inclemente que parece devorar las ganas de cualquier poblador para salir adelante. Cuando se entera que su ejemplo de vida, un tío boxeador, competirá por el título mundial, Laureana comienza un plan para que toda la comunidad pueda ver la pelea, mientras el olvido estatal y la desidia los devora.

Lo loable de todo este proceso con Holguin y Cumbia films no sólo fue que llegó a esta población para simplemente filmar. La producción generó más de 100 empleos directos y otros indirectos que aportaron a las posibilidades económicas de la comunidad. Lo más interesante del trabajo logrado en el territorio con la grabación fue que paralelamente, con la alianza estratégica de cooperantes, se trabajó toda una estrategia de impacto social que ha permitido visibilizar a la comunidad y dar solución sostenible a algunas de sus problemáticas.

Esta modalidad de cine regional es bienvenido siempre que quiera informar, reflexionar y debatir sobre las posibilidades de cambio en las comunidades en las que se filma. Cuando el cine se convierte en un instrumento despolitizado, oportuno y necesario, para aportar a la comprensión de los panoramas sociales de las regiones olvidadas del país será una herramienta para el desarrollo.

Ojalá muchas más poblaciones del país puedan tener estas oportunidades de ser visibilizadas y tener acceso a opciones de solución de sus necesidades básicas más apremiantes. No se concibe que muchas poblaciones del país sigan desconocidas y borradas del mapa. Así lo resalta la cantadora Pabla Flores en el bullerengue que ya le ha dado la vuelta al mundo: ¡Aquí vivo yo, en el pueblo e´ la suprema! ¡Aquí vivo yo! Yo no sé qué es lo que pasa ¡Aquí vivo yo! Que no estamos en el mapa...

Docente Universitario

alvaroquintana@gestores.com

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