La genial versatilidad profética del papa Francisco ha sido la que hemos experimentado en su intervención en la cumbre del G7, la reunión de los países con mayor poder económico y político en este momento en el planeta. Hecho sin precedentes porque por primera vez en la historia un papa hace presencia en medio de ellos para, con un lenguaje, sugestivo y directo, señalar la inteligencia artificial como un instrumento fascinante y tremendo, por sus bondades y peligros fatídicos para la humanidad contemporánea.
Colocando en el centro la dignidad de la persona humana, les señaló con serena claridad los riesgos de utilizar para la violencia y la guerra tecnologías que decidan sobre la vida de los seres humanos y aumenten la desigualdad entre países que las orientan a su antojo y los excluidos de esta posibilidad. La inteligencia artificial debe ser regulada por unas decisiones políticas que conlleven una ética fundada en valores que orienten su uso en función de los beneficios que puede significar para todos y no generando un nuevo paradigma tecnocrático en donde los algoritmos sustituyan a las personas y anulen su capacidad de decidir y vivir su dignidad. Muy en consonancia con su defensa de lo humano en contraste con quienes hoy sustituyen a las personas por los animales humanizándoles e igualmente por el alucinante mundo de la inteligencia artificial y las máquinas llamadas inteligentes.
La genial versatilidad profética del papa Francisco ha sido igualmente la que hemos experimentado en sus palabras a los artistas del humor antes de participar en el G7. Bellas expresiones acerca del sentido del humor que nos hace reír, incluso en las situaciones dramáticas o de amargura en donde una sonrisa nos hace relativizar tantas brutalidades y destrucciones de la tierra, nuestra casa común y hasta hacer reír a Dios o reírnos de Él con respeto y amor.

Barranquilla y Cartagena: tan cerca, tan lejos
TATIANA VELÁSQUEZCuánta falta nos hace encontrar una persona que nos haga reír cuando la vida nos señala nubarrones y no sabemos con claridad los caminos que debemos tomar para eludir la amargura y la persecución perversa. ¡Cuánto descanso nos produce una sesión de chistes que hagan reír hasta llorar y cuánta sanidad mental se logra con el encuentro jovial, con el cara a cara que se goza con la presencia irremplazable por las risas de un programa televisivo!
Del humor al poder ha pasado Francisco para poner de nuevo al centro la dignidad de la persona porque ninguna innovación es neutral y las tecnologías las desarrollamos los seres humanos, de allí la necesidad de una visión del mundo que incluya una visión ética que conduzca a lo que el papa Francisco llamó “algorética”, algoritmos con ética. Si los científicos y los políticos se dejaran orientar por el humor y la bondad que nunca van contra nadie, los desafíos éticos que trae la inteligencia artificial estarían al servicio de la civilización del amor.
