Cartagena se encuentra en un momento crucial con el inicio de una nueva administración que para muchos representa nuevas oportunidades y esperanza, mientras que para otros es simplemente el regreso de la clase política al poder. Los cartageneros hemos atravesado un período de desgobierno que nos ha dejado en una situación de desconfianza, temor e incredulidad.
En el Concejo Distrital se aprobó un ambicioso plan de desarrollo, ‘Cartagena, ciudad de derechos’, que definirá el curso de la ciudad en los próximos cuatro años, el cual incluye macroproyectos necesarios para que la capital de Bolívar avance.
Actualmente, estamos debatiendo un proyecto de acuerdo que autoriza al alcalde Dumek Turbay Paz realizar un empréstito de 1.5 billones de pesos. Esta propuesta genera sentimientos encontrados: por un lado, el miedo de repetir los errores del pasado, y por otro, la ilusión de que por fin lleguen las soluciones tan esperadas y necesitadas para todos los Cartageneros.
El temor es comprensible, dado que el empréstito y las grandes obras de otras administraciones han estado marcadas por incumplimientos, sobrecostos e incluso algunas se han convertidos en elefantes blancos, lo que eleva los niveles de desconfianza en la administración pública según la percepción ciudadana.
Sin embargo, hemos visto que el inicio de este nuevo gobierno ha sido dinámico, cercano a la ciudadanía y busca resolver los problemas de las comunidades que han solicitado ayuda.
Desde el Concejo Distrital estamos comprometidos con el progreso de la ciudad y con el clamor de quienes habitan en ella. Si aprobamos el crédito, lo haremos pensando en los cartageneros que necesitan y anhelan estas obras, pero eso no significa que permitiremos que la administración actúe de manera incorrecta, por lo que seremos vigilantes del proceso para asegurar que los proyectos se desarrollen adecuadamente.
Alcalde Dumek Turbay, en sus manos está la posibilidad de recuperar la confianza que se ha perdido debido a las malas decisiones administrativas de sus antecesores. Hagamos que los cartageneros vuelvan a soñar con la tangible materialización de esos macroproyectos y, sobre todo, que tengamos la ciudad que nos merecemos.
