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Columna

Diré quién ganará la presidencia en el 2026

Podrían ser las encuestas, por cuanto estas en su gran mayoría no exploran tendencias, sino que las crean.

ALCIDES ARRIETA MEZA

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Podrían ser las encuestas, por cuanto estas en su gran mayoría no exploran tendencias, sino que las crean, de allí que me atrevo asegurar que será un candidato a tener cuenta, pues la encuestocracia, en muchas partes del planeta, han venido cobrando importancia. Obsérvese que en cada período de gobierno convierte alcaldes, gobernadores, en los mejores gobernantes, aunque, en las ciudades de los mejores alcaldes la cosas siguen de mal en peor.

Algunas empresas encuestadoras han convertido su oficio en un verdadero negocio, por cuanto, para endiosar a un mandatario no bastaría convencer al elector, sino al encuestador, en un escenario en donde es común la falsificación de la democracia, el todo vale.

Las encuestas en ocasiones son circos montados intencionalmente, por ejemplo, cuando se va a medir la favorabilidad de un gobernante se muestra como papá Noel, da regalos, instala festivales de música con entrada libre, inaugura obras, entrega viviendas, escrituras públicas, calles pavimentadas, escuelas construidas, parques, etc, lo cual publicita con gran intensidad en medios y redes sociales, para que el ciudadano los vea, hasta en la sopa, como su salvador, el dador alegre. La plata de todos en manos de avivatos. Qué horror.

El terreno está abonado, para que aparezca el actor estadístico, el comerciante encuestador que en ocasiones tiene alianzas o pactos secretos con los gobernantes o candidatos. Ha llegado el momento de preguntar a un reducido sector de la sociedad sobre la gestión del alcalde o gobernador, estos, que han mostrado con gigantesca publicidad sus ejecutorias en los medios de comunicación y en las redes sociales.

Todo estaría fríamente calculado, como dijera el Chapulín Colorado, la empresa comercial, el encuestador, direcciona las respuestas a través de las preguntas, estas, muchas veces vacías superficiales, asertivas, como por ejemplo, diga usted, si el alcalde o gobernador lo está haciendo bien, de este listado, quién cree usted que será la nueva o el nuevo presidente de la república, sin que el encuestado, tenga ningún elemento para fundamentar su respuesta. “La política mentir a propósito” de Voltaire.

La superficialidad de las preguntas del comerciante encuestador, que en ocasiones tiene preferencias políticas y en un contexto de analfabetismo funcional el plato queda servido, porque todo entra por los ojos, porque “los hombres juzgan más por los ojos que por la inteligencia, pues todos pueden ver, pero pocos comprenden lo que ven”, Maquiavelo.

El Estado, la sociedad, las campañas electorales son sede de la lucha por el poder y en ese escenario, las encuestas representan un instrumento de poder, el cual produce y sigue produciendo resultados camaleónicos. Soy el mejor alcalde o gobernador del país, tengo el 80, el 90 por ciento de favorabilidad. Ha triunfado la mentira como “forma de acción política”, Goebbels.

Por ello, es necesario regular la realización de las encuestas, para que estas no sigan siendo creadoras de tendencias o manipuladores de la opinión pública, para que sus resultados sean transparentes, objetivos e imparciales. ¿Sueño utópico o realidad posible?

Adiciones: mis respetos y consideración para las empresas encuestadoras serias, honestas y objetivas, que de suyo las hay.

Representante legal Veeduría Colombia Decente.

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