El 10 de abril del 2023, en la sección Opinión de El Universal publiqué ‘Utopía de la Paz en Colombia’, entonces decía: “Entre ejércitos enemigos o naciones enemigas es posible alcanzar la paz, ya sea porque hay un vencedor o porque se llega a un acuerdo entre ellos para terminar la guerra; pero cuando el conflicto es interno, disfrazado de aspiraciones políticas, donde es el narcotráfico y la minería ilegal el caldo de cultivo que mantiene vigente esas fuerzas contra el Estado de Derecho, la paz se vuelve una utopía”.
No me equivoqué, hoy hasta el mismo presidente, con una de sus promesas que era alcanzar la paz, se ha dado cuenta de que con narcoterroristas no se puede alcanzar la paz y suspendió los diálogos con el Eln, por lo que está ocurriendo en el Catatumbo, donde la población inerme es masacrada sin misericordia, para ejercer sus delitos con total impunidad. Para ellos es más rentable mantener la violencia que desmovilizarse, porque pierden su lucro de actividades ilícitas. Por ello alcanzar la paz en Colombia es una utopía en esas condiciones. Lo estamos viviendo, por un lado, el Estado buscando la paz total y por el otro lado el Eln, disidencias de las Farc, Clan del Golfo, Tren de Aragua, minería ilegal y toda la delincuencia común, intimidando a la población y al mismo Estado con asesinatos y secuestros. De esta forma jamás se alcanzará la paz y se vuelve un sofisma de distracción, donde el Gobierno imparte órdenes limitando el accionar de su Fuerza Pública, mientras aumenta la inseguridad, el narcotráfico y la minería ilegal por todos lados. Ya la tranquilidad no es posible y mucho menos la tan anhelada paz.
En el Gobierno Duque hubo diálogos con el Eln y se suspendieron después del atentado a la Escuela de Policía General Santander en el 2019, cuando murieron 23 jóvenes cadetes. Ahora pasa algo parecido, donde murieron 80 campesinos en el Catatumbo, y familiares y amigos solo pueden llorar a sus seres queridos y salir desplazados de esa región. Los ciudadanos de bien nos preguntamos: ¿hasta cuándo seguirá corriendo ese río de sangre? Para estos casos lo único que queda es utilizar toda la fuerza del Estado contra los delincuentes, para someterlos y juzgarlos; no se puede continuar llorando y enterrando a nuestros héroes y campesinos asesinados a mansalva, mientras los delincuentes ‘andan como Pedro por su casa’, sembrando el terror. Pero para ello el Estado debe emplear todas las fuerzas que le da la Constitución, empezando por el empleo correcto de sus Fuerzas Armadas en todo el territorio colombiano y no limitándolas, porque lo único que está consiguiendo es darle ventajas al delincuente para que opere en la impunidad.