Para nadie es un secreto que el papel de la mujer en la historia y en cualquier escenario científico, literario, político, etc., ha sido invisibilizado, puesto que no ha sido el interés de ningún intelectual colombiano poner en el foco a una mujer negra. Por el contrario ha sido estereotipada como la mujer del servicio doméstico, la bruja y la mujer prostituida en un escenario eurocéntrico, heteropatriarcal, blanco-mestizo y urbano. La poca información que hay sobre el liderazgo de Wiwa lleva a que se friccione su valía como lo han propuesto los escritores Camilo Delgado y Germán Espinoza a principios del siglo XX.
Wiwa, una mujer que solo se le conoce por ser la esposa de Benkos Biohó, el único líder cimarrón que pudo doblegar a la corona española. Y es muy injusto porque en el instante en que su esposo es ejecutado, ella no dudó en continuar con el legado de cimarronaje, creando otros palenques como el de San Miguel y Sierra María; autoproclamándose reina a pesar de que entre la misma comunidad no aceptaran a una mujer como su lideresa.
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Cajibío
Se puede decir que es una de las pioneras del ‘Feminismo del cimarronaje’, formando la base desde una lucha por la libertad, no obstante cuando hablamos de afro feminismo, nuestra mirada se centra en las lideresas estadounidenses.
Desde una perspectiva de género y feminismo cimarrón, la historia de Wiwa nos obliga a repensar el protagonismo de las mujeres racializadas en la resistencia afrocolombiana. Tenemos diversas mujeres que personifican este feminismo, como Harriet Tubman, en USA; a Nanny, en Jamaica; Teresa de Benguela, en Brasil, que han logrado perdurar en la memoria, no así es el caso de Wiwa. A lo largo de la historia, muchas mujeres han desempeñado papeles claves en movimientos de resistencia y construcción de comunidades, pero sus nombres han sido relegados a un segundo plano.
Hoy se ha avanzado un poco en la reivindicación de nuestros verdaderos héroes, el papel de las mujeres racializadas en la historia sigue siendo subestimado en los campos académicos, en la educación y en una ciudad como Cartagena, en el turismo. Es muy necesario que los espacios de memoria incluyan sus voces, para que las nuevas generaciones se identifiquen con estos nuevos referentes.
Es urgente reivindicar a Wiwa y otras mujeres que, desde el anonimato, forjaron espacios de libertad en medio de la opresión colonial. La historia no debe seguir contándose desde una perspectiva exclusivamente masculina. La resistencia palenquera fue posible gracias a mujeres como Wiwa, cuya valentía y liderazgo merecen reconocimiento. Colombia le debe un lugar en su memoria histórica, no solo como esposa de un héroe, sino como una heroína en sí misma.