La no aceptación del día cívico decretado por el Gobierno Nacional por parte de algunos gobernadores y alcaldes, entre los que se destacan, el alcalde de Cartagena, Dumek Turbay, nos plantea varios interrogantes que intentaremos responder.
Diremos que existen diferencias ideológicas entre varios de los gobernantes elegidos en las pasadas elecciones, pudiendo señalar que estos no podrían clasificarse dentro de las corrientes ideológicas del progresismo o centro izquierda. El alcalde estaría alineado con la derecha, por lo menos, eso parece.
Podría afirmarse también, por estas mismas razones, consideramos que gran parte de ellos comparten, de alguna manera, las posturas opositoras de los partidos tradicionales que fueron derrotados en las elecciones pasadas.
El presidente de la República, Gustavo Petro, ha llamado a estas formas de oposición como bloqueo institucional. Estas contradicciones, que son de fondo, tienen que resolverse en el marco del Estado Social de derecho de nuestra democracia en proceso de construcción, controversia política que enfrenta intereses contrapuestos, el de línea conservadora, que intenta preservar el Status Quo, y el del gobierno progresista, que intenta transformar inequidades e injusticias estructurales.
Karl Loewenstein señaló que política es la lucha por el poder, “confrontación de intereses, disputa en el cual podrían enmarcarse las contradicciones entre gobierno y oposición, del cual participan distintos actores políticos, entre los cuales se contarían gobernantes en desacuerdo con el día cívico, como forma de limitar el derecho a la protesta y disminuir el respaldo a las reformas políticas presentadas por el gobierno.
En ese orden, la actitud asumida por el alcalde de Cartagena, Dumek Turbay, en mi opinión, se enmarcaría dentro de las líneas anteriores, sería un acto de oposición política al gobierno, pero que contradice el slogan de su plan de desarrollo, “Cartagena ciudad de derechos,” por cuanto la marcha convocada por el gobierno fue en defensa de los derechos de los trabajadores y trabajadoras que les fueron eliminados en otros gobiernos.
Por ello, creemos que la aptitud discrecional y legal de no aceptar el día cívico por parte del alcalde Dumek Turbay, en el marco de sus competencias, es contra el gobierno progresista y por supuesto contra los trabajadores y trabajadores que afirma defender.
En este contexto, la lucha por el poder continuará, la oposición seguirá insistiendo que todos los males de Colombia se deben al gobierno actual, los errores del presidente Gustavo Petro, del tamaño de una hormiga, lo presentarán como el de un elefante. Matriz de desprestigio estructural, con lo cual intentarán impedir la reelección de las fuerzas de izquierda.
El gobierno progresista, por su parte, persistirá en romper el Status Quo, luchará por la institucionalización del orden social justo, con una gestión transparente, en el entendido de que la inequidad y la corrupción ( incluso la de su propio gobierno), son los problemas centrales del país.
Adición
La convocatoria a consulta popular para que el pueblo rechace o apruebe las líneas trascendentales de las propuestas del gobierno no es un acto dictatorial, es el ejercicio legítimo de una facultad presidencial constitucional y legal del presidente, que ha decidido acudir a la democracia directa.
Abogado Defensor nacional e internacional de derechos humanos.
