En el mundo empresarial, así como en el deportivo, las historias de éxito no suelen ser lineales. Ante giros inesperados que a menudo surgen, un buen empresario, gerente o líder, así como un buen entrenador, debe tener el valor para romper paradigmas, repensar los problemas, concebir nuevas realidades y sus implicaciones, y aprovechar los talentos y competencias de los miembros del equipo.
El de Mookie Betts, jugador de los Dodgers de Los Ángeles, quizá es un buen recordatorio de la importancia de identificar en tiempo, ocasión y posición a cada una de las personas al interior del equipo organizacional. Siendo referente como jardinero derecho (right fielder), llegó a ser percibido como una amenaza para otros equipos y a convertirse en un pilar de confianza para el suyo. Sin embargo, lesiones y bajas inesperadas de sus compañeros de equipo llevaron a que Betts fuera reasignado como shortstop (campo corto), una de las posiciones más demandantes desde el punto de vista mental y físico.
Para Betts, quien no había jugado regularmente en esa posición, el cambio implicó una curva de aprendizaje desgastante y una consecuente sobrecarga cognitiva. A pesar de su versatilidad atlética y de su calidad deportiva y personal, su promedio de bateo descendió con el pasar del tiempo, y los jonrones y las carreras impulsadas que solían llegar con regularidad se hicieron escasas. Un cambio de posición había afectado todo su rendimiento (no solo el defensivo).

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Hans BlumenthalAllí surge una primera lección para empresarios y gerentes: ser conscientes del momento en el que la sobrecarga cognitiva afecta el desempeño de los colaboradores.
Ante esta situación, el entrenador de los Dodgers tomó la crucial decisión de devolver a Betts a su posición en el jardín derecho. La lógica detrás de este cambio fue simple, pero poderosa. Al regresar a un entorno conocido, Betts recuperaría no solo su efectividad defensiva, sino también la confianza y la claridad mental necesarias para brillar en el campo de juego cuando se tratara de estrategias ofensivas. El impacto fue inmediato: Betts superó sus estadísticas previas y cerró la temporada como una de las estrellas más brillantes de las Grandes Ligas.
En las empresas, así como en los equipos deportivos, es tentador pensar que los colaboradores altamente competentes pueden asumir cualquier desafío. Pero la realidad es que, en ocasiones, sacarlos de sus áreas de especialización puede tener costos significativos. Empresarios, gerentes y líderes deben tener claro que el talento, aunque flexible y versátil, tiene contextos ideales en los que pueden ser mejor aprovechados.
Las opiniones aquí expresadas no comprometen a la UTB ni a sus directivos.
*Profesor de la Escuela de Negocios, Leyes y Sociedad, UTB.
