En una entrevista con Patricia Lara hace dos años, en la que hablaron sobre la guerra en Ucrania y la campaña de Sergio Jaramillo, Aguanta Ucrania, Laura Restrepo dijo: “Me parece criminal [se refiere a la campaña]… Lo que tienen que hacer es negociar… Respetar tratados anteriores que se hacían, que se habían hecho y que se rompieron sistemáticamente”.
El 20 de diciembre Trump dijo lo siguiente sobre cómo terminar la guerra de Ucrania: “Que se corte de la manera en que está. Está cortada ahora mismo, que se deje de la manera como está. Pueden negociar algo más adelante”. Laura Restrepo y Donald Trump no pueden estar más de acuerdo: ambos se refieren a negociar para que Ucrania ceda el Donbas a Rusia.
Entonces queda claro que el encono que la motiva a vetar a María Corina Machado del Hay Festival no puede ser por Trump, sino su simpatía, la de Restrepo, por el régimen chavista.

16,6% Los péptidos - Tan solo el 16,6% mantuvo lo que bajó
Stephanie DagerPero también debe ser por el delirio de grandeza que siempre ha tenido el M-19, grupo al que Laura Restrepo es muy afín, lo que la lleva a ella a tener este arribismo y esta envidia que le amarga su existencia: hoy es consciente de que nunca tendrá la magnitud de María Corina. En términos de la tragedia griega, María Corina Machado es comparable a Antígona, y es de lejos la heroína trágica más grande que ha dado Latinoamérica:
Privilegiada (sus antepasados eran muy cercanos a Bolívar, -sí, el Bolívar que venera el Socialismo del siglo XXI, para más ironías y envidias-), educada, honesta, con un propósito de grandeza, desobediente y emancipadora; y ha quedado sola, y se sacrifica, y la han traicionado, y se ha equivocado. A diferencia de Antígona, María Corina no ha pagado con su vida, pero solo porque no la han atrapado; bueno, tendría que haber un antagonista a la altura de Creonte.
Más que la doble moral, o la relatividad moral, o la superioridad moral, de Laura Restrepo, de lo que escribirán aún más, lo que me impresiona es cómo su odio y envidia la han llevado a sacrificar lo que debe prevalecer en todo narrador: la curiosidad. Más aún, me atrevo a decir que la curiosidad debe prevalecer sobre la moral -pregúntenle a Nabokov-. Y ahora que me pongo a pensarlo, Laura Restrepo también hubiera vetado a Nabokov, no por Lolita, sino por ridiculizar la burguesía soviética, y hubiera vetado a Borges por recibir un premio de Pinochet, y a Proust y Kafka por ser judíos: no los hubiésemos visto en el Hay, si fuera por ella.
A uno puede no gustarle su excesiva religiosidad, que le resta dimensión de estadista, o su subordinación a Trump, pero María Corina tiene una grandeza histórica solo comparable a la de Bolívar, que también fue un héroe trágico. Con la caída de Maduro, todo: sus contrastes, sus logros y sus errores y su presencia tan cercana, me llena de una curiosidad casi morbosa.