El movimiento #Metoo fue y sigue siendo un movimiento social global contra el acoso sexual, especialmente en ámbitos laborales, artísticos y de poder. Aunque tomó fuerza en el 2017, creo que en Colombia no lo sentimos nuestro y lo vimos como un tema de los “gringos”. Ese año, el movimiento explotó mundialmente cuando varias actrices famosas acusaron al productor de cine Harvey Weinstein de abuso sexual. Fue en ese momento cuando muchas mujeres empezaron a contar sus historias, a abrirse sin tapujos ni miedo a no ser escuchadas.
Lastimosamente, hasta ahora nos llegó la hora a las mujeres en nuestro país. No porque el tema sea nuevo, sino porque nadie se había atrevido a levantar las banderas del asunto. Lo ocurrido hace algunas semanas con un par de periodistas con alto reconocimiento visibilizó la magnitud del problema que generará consecuencias legales y sociales para figuras poderosas. Por muy doloroso que sea, el hostigamiento laboral es una gran realidad que no se suscribe al medio artístico o la televisión. También lo vemos en la política y muchas otras áreas. La posición masculina dominante hace creer a los hombres que pueden imponerse sobre muchachitas que reciben una presión muy fuerte, a la que se les dificulta denunciar o resistirse. Perder el trabajo y no volver a ser contratadas cuando el agresor tiene poder es una posibilidad muy real. Muchas víctimas sienten temor a ser ignoradas o ser juzgadas; otras temen a procesos legales largos que no terminen en sanciones.
Afortunadamente esta bomba estalló. Ante la explosión, muchas víctimas empezaron a hablar y se crearon páginas web donde pueden denunciar. Aun cuando Caracol TV. salió a apoyar a las afectadas, la realidad es que con los días ha ido dejando de sonar el tema. Las figuras públicas envueltas en estas circunstancias normalmente tienen el poder de callar los medios. El boom inicial se acalló con el tiempo y las mujeres afectadas se deben sentir ignoradas y susceptibles al tema. Pese que a en este país existe la Ley 1010 de 2026, la norma principal que define y sanciona el acoso laboral, esta da 6 meses para denunciar y permite que las acciones caduquen. Existe otra ley, la 2365 del 2024 (algo más nueva), que regula específicamente el acoso sexual en el ámbito laboral y establece fuero de estabilidad para quien denuncie. Sería de máxima importancia que todas las personas conociéramos los derechos que da esta norma según la cual las víctimas pueden presentar quejas ante el comité de convivencia de la empresa en la que trabajan y sepan que existe una presunción de retaliación si es despedida entro de los 6 meses siguientes a la queja.
Si en este momento no se aplican sanciones ejemplarizantes y dejamos morir el tema, el acoso no papará. Peor aún, los asechadores saldrán fortalecidos demostrando que su poder los mantiene indemnes. La Fiscalía tiene la palabra.
