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Columna

¿Tiene razón el Papa?

“Recibido por los Reyes con toda la pompa de la vieja monarquía española, atendido solícitamente por los políticos en el Congreso...”.

Alfredo Ramírez Nárdiz

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Esta semana pasada tuvimos en España la visita de todas las visitas. Su Santidad León XIV en Madrid, en Barcelona y en las Islas Canarias. Recibido por los Reyes con toda la pompa de la vieja monarquía española, atendido solícitamente por los políticos en el Congreso, rodeado de masas humanas en la Plaza de Cibeles o en el Estadio Santiago Bernabeu (el Papa en el Bernabeu y al mismo tiempo Bad Bunny en el Metropolitano. Si eso no es modernidad sólida frente a modernidad líquida, que venga Bauman y nos diga quién tuvo más éxito). En el discurso dado en el Congreso, el Papa fue honesto y le dijo a los gobernantes del país lo que la Iglesia y él como su vicario piensan: que la ley del aborto está mal, que la ley del matrimonio homosexual está mal, que la ley de la eutanasia está mal y que todas lo están porque por encima de la ley de los hombres está la ley de Dios y nadie puede ir contra la ley de Dios.

Puro iusnaturalismo. Pura escolástica. La Escuela de Salamanca y los grandes del siglo XVI (Vitoria, Suárez, Mariana, las Casas) cabalgando en la sede de la soberanía nacional. Tras el discurso papal, sus señorías se pusieron en pie y le dedicaron al líder teocrático que acababa de abroncarlos, un aplauso de siete minutos. Más que a la Princesa de Asturias cuando acudió al Congreso a jurar la Constitución. ¿Tuvo razón el Papa en lo que dijo? No dijo nada nuevo. La Iglesia viene diciendo lo mismo desde hace mucho tiempo. La doctrina social (que también le llevó a afirmar que hay que amar a los inmigrantes como al prójimo que son) apareció a finales del siglo XIX con León XIII y ahí sigue. Y la consideración de que el Derecho natural (cuyo intérprete es la Iglesia) se debe imponer al Derecho positivo tiene tantos años como la Iglesia misma.

El Papa dijo a 350 señores elegidos por el pueblo, que llevan años legislando mal y que lo que deberían hacer es someterse a lo que él considera correcto, porque cuando él habla es palabra de Dios. ¡Y ellos le aplaudieron! ¡Los de izquierda también! ¡Los de extrema izquierda como un solo hombre! ¿A qué pudo deberse semejante explosión de hipocresía colectiva? Pues a que estamos representados (gobierno y oposición) por unos brutos carentes del menor respeto por sus propias ideologías, si es que las conocen, que deberían presentar su dimisión todos en bloque mañana. Respetar al Papa y a la Iglesia es propio de hombres civilizados, someterse a ella es despreciar los últimos quinientos años de historia occidental.

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