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Columna

Fracking responsable a lo que marque

Hoy Colombia enfrenta un escenario energético más complejo que hace unos años, donde recuperar la autosuficiencia dejó de ser una opción y se convirtió en una necesidad

Santiago Soto Luna

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Ya es bien sabido que, por cuenta de las decisiones y política de este gobierno, donde poco o nada se avanzó en transición energética y mucho retrocedimos en generación de energía proveniente de fuentes fósiles, el tema de explotación de Yacimientos No Convencionales, iba a tener que servirse nuevamente sobre la mesa de la discusión nacional con el gobierno que entre el 7 de agosto. Sin embargo, debido a la agitada contienda electoral y al desespero de algunos políticos por impulsar la insípida campaña del pacto histórico en cabeza de Iván Cepeda, han desempolvado el viejo conocido libreto anti fracking para incluirlo dentro del puñado de mentiras que buscan restarle votos o evitar que el voto indeciso termine en donde El Tigre Abelardo.

El antecedente

Recordemos que en el periodo entre el final del gobierno Santos y mitad del gobierno Duque, hubo intención de explorar la posibilidad de extraer hidrocarburos mediante el fracturamiento hidráulico, de hecho, la Agencia Nacional de Hidrocarburos desde 2015 había suscrito adicionales a los contratos de Exploración y Producción-E&P, VMM-2 (2017) y VMM-3 (2015) para desarrollar Yacimientos No Convencionales, ambos ubicados en el Valle Medio del Magdalena Medio; sin embargo en 2018 la sección tercera del Consejo de Estado dictó una medida cautelar que suspendía la regulación de YNC (Decreto 3004 de 2013 y la Resolución 90341 de 2014) argumentando un marco normativo sin la solides suficiente para garantizar el cuidado del medio ambiente y la salud humana.

Entrando el gobierno Duque, hubo dos intentos fallidos, el primero conformando una comisión de expertos que emitió un veredicto ambiguo que nos dejaba donde iniciamos frente a si se podía o no llevar a cabo el desarrollo de YNC, posteriormente en 2021 con un ambiente político y mediático marcado por el estallido social se puso sobre la mesa una nueva figura contractual suscrita en 2021 que se denominó Contratos Especiales de Proyectos de Investigación (CEPI) siendo PPII Kalé y PPII Platero los dos proyectos escogidos para su implementación, tenían como objetivo llevar a cabo un piloto científico (no comercial) de la técnica del fracturamiento hidráulico en la cuenca del Magdalena medio, sin embargo tampoco se logró su implementación por asuntos mas relacionados a temas sociales.

Es así como en 2022 el Consejo de Estado emite sentencia definitiva, levantando la medida cautelar sobre los contratos de desarrollo de YNC, resaltando que se podían llevar a cabo con la regulación actual, pero con extrema vigilancia en su implementación; lamentablemente esto fue un saludo a la bandera toda vez que el levantamiento de las medidas cautelares coincidió con la entrada del gobierno Petro y su política anti industria extractiva.

La actualidad geopolítica

Hoy Colombia enfrenta un escenario energético más complejo que hace unos años, donde recuperar la autosuficiencia dejó de ser una opción y se convirtió en una necesidad estratégica, mientras otros países avanzaron en nuevos desarrollos de hidrocarburos, Colombia perdió margen de maniobra para garantizar su seguridad energética. El cambio del contexto regional, con mayor producción en países vecinos (Argentina, Guyana, Surinam y posiblemente Venezuela), modifica nuestra posición competitiva en el mercado. Si no se adoptan medidas contundentes, aumentará la dependencia externa y la exposición a precios internacionales y factores geopolíticos, la soberanía energética se vuelve clave para proteger la economía nacional y evitar mayores costos para los colombianos.

Los viejos libretos

Así como hemos podido ver durante toda la contienda electoral, la izquierda se aferra a viejos, obsoletos y aburridos libretos que en la campaña de hace 4 años le funcionaron pero que en esta solo deja en evidencia su falta de ideas y animo de modernizar el discurso acorde a los tiempos modernos; pues lo mismo sucede con el libreto el fracking, lo han desempolvado tal cual como hace 10 años. Es así como buscan rencauchar las mismas mentiras, algunas, por ejemplo, que el fracking se va a hacer en paramos, ¡falso!, el fracking no se llevará a cabo en paramos, primero por respeto al medio ambiente que ha manifestado Abelardo de la Espriella, adicionalmente el fracking se lleva a cabo donde hay prospección que en el caso de Colombia es en el valle medio del magdalena.

Ahora bien, frente al caso concreto del fracking siguen alegando que las emisiones están entre 3,5% y 9% lo cual era normal hacia 2010-2015, pero datos de la Agencia de Protección Ambiental en EE. UU, señalan que estas pueden ser alrededor de 1.5%. De igual forma, es importante diferenciar “daño ambiental” de “impacto ambiental” estos últimos están contemplados en los planes de manejo y licencias ambientales, así como su mitigación. El hecho de que existan riesgos no significa que estos se materializarán inexoablemente

Lo cierto es que el debate hay que surtirlo, todas las opiniones e inquietudes frente a su implementación son válidas, siempre y cuando no volvamos a caer en el error de quedarnos en el debate mediático y de verdad busquemos evidencia científica que permita definir en que forma y donde se puede llevar a cabo explotación YNC de forma responsable con el medio ambiente y las personas, dejando a un lado los discursos pobres que limitan esta actividad al beneficio de empresas privadas, y entendamos que es por el bienestar y mejoramiento de la calidad de vida de los colombianos los cuales son fines esenciales del Estado.

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