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Columna

¿Cuál es tu patria?

“Me duele una patria donde nacer en un lugar u otro siga determinando el acceso a derechos fundamentales...”.

María Carolina Cárdenas Ramos

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Mis muy queridos compatriotas, yo también crecí poniendo mi mano derecha sobre el corazón, y repitiendo con profundo amor: “Colombia, patria mía: te llevo con amor en mi corazón, creo en tu destino y espero verte siempre grande, respetada y libre”. Soy orgullosa nieta de un sargento del Ejército de Colombia, quien trascendió este mes y que por fe sé que está con Dios padre y mi amado Jesús. Y hoy, ad portas de nuestra segunda vuelta presidencial, pienso: ¿cuál es la patria que defiendo?, ¿libre de quién? ¿Quién es nuestro opresor? ¿A quién debemos vencer para alcanzar esa promesa que repetimos desde niños? Yo sueño con una patria libre para decidir sobre sus recursos naturales, sus ríos, sus bosques, sus montañas y sus mares. Una patria soberana que no permita que el destino de millones dependa de la voluntad de unos pocos. Una patria que reconozca la diversidad como riqueza y no como amenaza; que no imponga una sola visión de progreso, de familia, de fe o de desarrollo a quienes habitan este territorio. No soporto ver a mis hermanos sin tierra, sin oportunidades, trabajando sin descanso y aun así no lograr vivir con dignidad. Me duele una patria donde nacer en un lugar u otro siga determinando el acceso a derechos fundamentales. Mi cristianismo me inspira a amar, no a imponer. Por eso deseo una Colombia donde cada persona sea libre de creer, de no creer o de practicar su espiritualidad sin miedo porque la fe pierde su esencia cuando se convierte en instrumento de dominación. Quiero una patria donde nadie sea asesinado por pensar diferente, por defender una causa social o ambiental, o por haber quedado atrapado en los ciclos del crimen, la pobreza, el abandono estatal y la falta de educación. Defiendo una patria para todos, todas y todes. Una patria que jamás permita destruir los ecosistemas que sostienen nuestra existencia so pretexto de más dinero, y que comprenda que la salud del planeta y la dignidad humana son inseparables. Quiero una patria liderada por quienes jamás antepongan los intereses de otras naciones a los de su pueblo. Una patria capaz de dialogar con el mundo sin renunciar a sí misma. No creo en una patria de sociedad uniforme que sospeche de toda diferencia. Creo en una construida por múltiples naciones, culturas, identidades y memorias que no deben seguir dominándose entre sí. Mi patria son mis hermanos indígenas, los campesinos olvidados, las mujeres que resisten, los jóvenes sin oportunidades, quienes nunca pudieron estudiar y quienes cada día sostienen este país desde el anonimato. A ellos me debo, porque el privilegio solo tiene sentido cuando se pone al servicio del bien común. Y tú, cuando hablas de patria, ¿de quién estás hablando?

*Abogada con especialización en Derecho Constitucional y magíster en Derecho con énfasis en Derecho Empresarial y Contractual.

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