Sabíamos que tendríamos un gran partido, pero la sorpresa fue verlos jugar tan bien. Después de cumplir tantos juegos para llegar a la final, aparecieron unos héroes que asumieron el reto de enfrentar a jugadores veteranos. Algún curtido patrocinador ya había jugado a la guerra por los escarpados estadios de nuestras cordilleras y a pesar de contar con tarjetas severas, no recibió el ejemplar castigo que merecía. Pero eso es tiempo pasado, ahora con los estadios abiertos de par en par y aprovechando espléndidas atenciones recibidas él y su jugador, están provocando a sus seguidores, dando el triste espectáculo de pésimos perdedores. Los ganadores pasaron unos largos y difíciles partidos, todos los vencieron. Ahora merecen apoyo y reconocimiento, que poco a poco gracias a Dios y a la democracia, se está dando.
Este último partido fue extraordinario. He disfrutado mi canción ‘El Partidazo’. Sé que muchos la han bailado, por ser merengue y muy sabroso. Será buen ejercicio para las clases de baile que ya empezó José Manuel Restrepo a recibir. Y tiene el mejor profesor.
‘EL PARTIDAZO’
Lleva Abelardo el balón/ Por la cancha de la patria/ José Manuel lo acompaña/ Y lo asiste con su magia/ Es el partido final.
El domingo ventiuno/ Se oye al público cantar/ Los goles más oportunos/ Gool que revienta en la malla /Gool que entra de cabeza Gool que el arquero no pudo/ Atajar por su gran fuerza/.
Que partidazo el del Tigre/ Que gran juego el de Abelardo/ Los pases de José Manuel/ Para la patria milagro/ Gool que revienta en la malla/ Gool que entra de cabeza/ Gool que el arquero no pudo/ Atajar por su gran fuerza/ Ganamos el gran partido/ Con los dos tiempos cumplidos/ Juego sucio soportamos/ Con Dios siempre agradecidos/ El juez pitaba el silbato/ A las cuatro de la tarde/ Ganamos el gran partido/ Para que el pueblo lo cante/ Gool que reventó en la malla/ Gool que entró de cabeza /Gool que el arquero no pudo/ Atajar por su gran fuerza/.
Llega Petro hasta el estadio/ Pide revisar el VAR/ Quiere cámara gigante /Para sus votos contar/ Los árbitros extrañados/ Por los reclamos que hacía/ Con el partido perdido/ Nadie entendía que quería/ Cepeda sacaba cuentas/ Y viéndose derrotado/ A quien echaba la culpa/ Si el plan había fracasado/.
Cuándo Abelardo expresó/ Que recogieran maletas/ Puso al hombro su mochila/ Y le dio una pataleta/ Petro mirando a Cepeda/ Le dice quédate quieto/ Que en la casa de Nariño/ Me quedo porque me quedo/ Pero no hay nada qué hacer/ El extratiempo perdió/ Los votos se le acabaron/ Y Abelardo le ganó/ ¡Que partidazo! ¡Viva Colombia!
