El país superó unas elecciones tensas y, a pesar de los ataques del Gobierno, la participación en política de Petro y la orientación de recursos públicos para lavarle la cara al ‘Gobierno del Cambio’, ganó Abelardo De La Espriella, y con él..., la patria milagro.
Más allá del estrecho margen, que nos lleva a la victoria del NO en el plebiscito y el asalto de Santos a la democracia, Petro no tenía margen para la trampa, gracias a una organización electoral modelo en el mundo. Aunque, en una traición a la patria, quiso deslegitimarla y pedir anulación de elecciones por una absurda acusación de intervención de Trump, al final caló el mensaje de Bernie Moreno... y ganó esa patria traicionada.
Ganaron las propuestas de libertad y de justicia contra el delito; de una economía que, sin olvidar a los más vulnerables, entregue menos subsidios y más empleos; de seguridad como derecho fundamental y misión del Estado, y de un desarrollo integral y sin sesgos, que logre el milagro de rescatar al campo del abandono, porque la Paz pasa por la recuperación del campo.

El verdadero milagro: volver a creer en Colombia
Dolly HerreraHacia delante, las expectativas son proporcionales al desastre Petro en frentes como la salud, la situación fiscal, la destrucción del sistema minero energético y de Ecopetrol; la desmoralización de la Fuerza Pública, la crisis de Inteligencia y el rezago en equipamiento, mientras el país regresa a niveles agobiantes de inseguridad; la entrega de la justicia en medio de negociaciones con delincuentes que dejan las cárceles como gestores de paz para hacer la guerra; y el abandono del campo, disfrazado con entrega de tierras desnudas, sin asistencia, sin crédito, sin salud y educación..., sin vías decentes..., sin nada.
Fedegán, en representación de los ganaderos y como gremio de la producción agropecuaria, preparó un ‘Libro Blanco’ que entregaremos al presidente, no solo como testimonio de esas promesas incumplidas, sino como expresión de nuestras expectativas y de colaboración con el nuevo gobierno.
Porque el milagro no cae del cielo; es resultado de un liderazgo que convoque a los mejores para concebirlo y dirigirlo, y a todo el país para construirlo. Las “patrias milagro” son posibles cuando los pueblos deciden construirlas.
Hoy recuerdo a Ortega y Gasset: “¡A las cosas!... Déjense de cuestiones previas personales, de suspicacias, de narcisismos. No presumen ustedes el brinco magnífico que dará este país el día que se resuelvan de una vez, bravamente, a abrirse el pecho a las cosas, a ocuparse y preocuparse de ellas directamente y sin más, en vez de vivir a la defensiva, de tener trabadas y paralizadas sus potencias espirituales, que son egregias”.
A lo colombiano: Déjense de pendejadas y trabajen por el futuro.