Colombia amanece después de este 21 de junio de 2026 con esperanzas y optimismo, reto enorme que exige magnanimidad en el triunfo y humildad en la derrota. Ganó la democracia, ganó Abelardo De La Espriella, una campaña nueva, fresca e innovadora va a poner a pensar a más de uno que desee hacer política. La hoy oposición, la izquierda, también ganó un lugar importante en la política colombiana, esperemos altura en el ejercicio de la oposición. La presidencia recupera su dignidad y decencia. ¿Una izquierda madura puede volver a gobernar? Por supuesto. Esperemos hayan aprendido la lección que administrar lo público no es farándula y ni un escenario circense. Ganó Colombia, por supuesto la gran ganadora. Se sienten nuevos aires después de 4 años de escándalos y corrupción. Los colombianos no podemos exigir en 4 años se recompongan desaciertos que llevan décadas y la destrucción del periodo Gustavo Petro. Llenarnos de paciencia, empatía y compasión, porque corregir el rumbo requiere recursos, estrategia e inteligencia en cada uno de los frentes del Estado. Temas relevantes sin quitarle mérito a las otras áreas de la cultura, ciencia y la industria, son urgente la seguridad, la salud, la energía y lo fiscal. Recuperar el número de efectivos en las FF.AA., su estrategia, operación e inteligencia es primordial para la seguridad. Colombia debe debatir una reforma política, la crisis de los partidos políticos es un síntoma, y si no se corrige, en 4 años podemos volver a estar como en el 2022; la justicia también debe reformarse, base del estado de pesos y contrapesos que garantiza la dignidad humana. Nadie puede estar por encima de la ley. El Ejecutivo, establecer un diálogo con el Legislativo, y este entender que exigimos grandeza y modernizar la convivencia humana, contrato social en que quepamos todos con respeto y soberanía. La tarea es inmensa, debemos ver cambios para todos como reza en el Estado Social de Derecho de una democracia programática y representativa.
¿Estamos preparados para tener un presidente outsider? No tengo la respuesta, la tienen los elegidos. Me atrevo aventurar una respuesta: sí. No estábamos preparados todos para las nuevas tecnologías de la política; necesitamos también que los nativos digitales entiendan eso. Considero obligada lectura la encíclica Magnifica Humanitas, del papa León XIV, que da en la pepa del asunto. La dignificación humana y el respeto en las diferencias, mínimos vitales para cada ser humano y su familia; derecho a un ingreso mínimo vital y poder desarrollar un plan de vida que rescate el honor de ser humanos. Leer una encíclica puede ser un tanto aburrido, pero su lectura serena, reposada e introspectiva y detenimiento nos trae discernimiento, luz y mucha paz. No quiero dejar pasar esta oportunidad y darle gracias a los señores Abelardo De La Espriella y José Manuel Restrepo, que se dieron a la tarea dura y a porfía por salvar al país de las garras de un comunismo trasnochado. Los candidatos a alcaldes y gobernadores entiendan el papel que juegan en el mapa político, las regiones se pronunciaron.
