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Columna

Cartagena, la ciudad que el mundo eligió

Pero reducir a Cartagena a sus cifras de sol y playa sería un error. La ciudad se ha convertido también en una plaza seria para el turismo de reuniones.

Carmen Caballero

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Hay ciudades que se promocionan. Y hay ciudades que, simplemente, convencen. Cartagena de Indias pertenece a esta segunda categoría, y las cifras de los últimos años lo confirman con una contundencia que merece ser contada más allá de los informes técnicos.

En 2025, la Heroica recibió 853.780 viajeros internacionales no residentes que la señalaron como su destino principal en Colombia: un récord histórico, según cifras del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo y Migración Colombia. Para dimensionar el salto, basta mirar hacia atrás: en 2020, en plena pandemia, esa cifra apenas llegaba a 157.651. En cinco años, Cartagena multiplicó por más de cinco su capacidad de atraer visitantes del mundo. No es un rebote pasajero; es una tendencia sostenida que se ha consolidado año tras año.

Detrás de ese número hay una diversificación que habla bien del futuro. Estados Unidos sigue siendo el mercado más importante, con el 29,7% de las llegadas, pero lo interesante está en el crecimiento de mercados que antes eran marginales: Argentina creció 45,5%, Guatemala 34,3% y México 31,6% en apenas un año. Cartagena está dejando de depender de un solo origen y empieza a hablarle al continente entero.

Esa confianza internacional también se mide en dólares. El gasto extranjero con tarjeta de crédito en la ciudad alcanzó USD 266,7 millones en 2025, con incrementos notables en algunos mercados: Irlanda disparó su gasto un 117%, Argentina un 91%. Y el sector que más se beneficia de esa bonanza es, como era de esperarse, el hotelero: hoteles y complejos turísticos concentran el 36,5% de ese gasto, seguido de un renglón que crece con fuerza, el de alojamiento, que subió 51,7% en solo un año.

La infraestructura responde a la altura de la demanda. Cartagena cuenta hoy con 708 hoteles activos, 18.415 habitaciones y 33.739 camas, y mantuvo en 2025 una ocupación hotelera por encima del 57%, sistemáticamente superior al promedio nacional. La conectividad aérea acompaña ese pulso: 113 frecuencias internacionales semanales conectan la ciudad con Panamá, Lima, Miami, Nueva York, Ciudad de México y otros doce destinos, mientras que 3.425.998 pasajeros llegaron por vía aérea en 2025, otro máximo histórico.

Al transporte marítimo también le va bien: en 2025 llegaron 331.766 cruceristas a Cartagena, un crecimiento del 8,1% frente al año anterior, y la ciudad empieza a explorar un nicho distinto dentro de este segmento, el de los cruceros fluviales por el río Magdalena, con dos embarcaciones operadas por AmaWaterways que abren una nueva forma de recorrer el territorio más allá de la costa.

Pero reducir a Cartagena a sus cifras de sol y playa sería un error. La ciudad se ha convertido también en una plaza seria para el turismo de reuniones. En el ranking 2024 de la Asociación Internacional de Congresos y Convenciones (ICCA), Cartagena ocupó la octava posición en América Latina y el puesto 94 a nivel mundial, con 27 reuniones internacionales que representaron el 15% de todos los eventos registrados en Colombia.

La ciudad ofrece más de 50 salones equipados para eventos de talla mundial, y el Centro de Convenciones Cartagena de Indias alberga el salón más grande, con capacidad para 1.500 personas, además de escenarios patrimoniales como el Castillo de San Felipe, que le dan a la ciudad un argumento que pocos destinos del Caribe pueden igualar: la posibilidad de hacer negocios rodeado de historia viva.

Ese liderazgo empresarial convive con un segmento más íntimo: el turismo de romance. Cartagena se ha consolidado como uno de los destinos preferidos para bodas destino, que representan aproximadamente el 90% de los eventos reportados por los empresarios del sector en la ciudad, una señal de que el atractivo histórico y romántico de la Heroica también se traduce en negocio.

A esto se suma un fenómeno más silencioso pero igual de significativo: el auge del segmento de lujo y de los hoteles boutique. Cartagena ha sabido construir una oferta que combina exclusividad y autenticidad, arquitectura colonial impecablemente conservada, desarrollos frente al mar, la cercanía de las Islas del Rosario, que la posicionan como un destino de tendencia para viajeros exigentes que buscan experiencias, no solo habitaciones.

Nada de esto ocurre por accidente. Ocurre porque hay una ciudad que invirtió en su patrimonio, un sector privado que apostó por la calidad hotelera y una conectividad que no ha dejado de expandirse pese a los tropiezos, como la salida de la aerolínea Viva en 2023, que la ciudad supo compensar con nuevas rutas en tiempo récord.

El reto ahora es no quedarse quietos. Uno de los frentes más urgentes es la infraestructura aeroportuaria: la ampliación del Aeropuerto Internacional Rafael Núñez ya está en marcha, un proyecto que será clave para sostener el ritmo de crecimiento de pasajeros y conectividad que la ciudad ha registrado en los últimos años. A esto se suma el diseño y desarrollo de experiencias turísticas de alto impacto que generen mayor valor agregado para los visitantes y fortalezcan la competitividad del destino.

Cartagena ya demostró que puede ser, al mismo tiempo, memoria y futuro. Ahora se trata de sostener el ritmo, y gracias a entidades como ProColombia, ese propósito tiene con quién contar.

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