Columna

Las preocupaciones

“Me alegra sí saber que 59.000 personas salieron de la pobreza de un año a otro, pero también es importante revisar cómo se logró y si esto es sostenible...”.

MARTHA AMOR OLAYA

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No conviene andar preocupado. De hecho, los amigos del positivismo tóxico, ya los escucho utilizando sus frases de cajón: no te preocupes, ocúpate. O mejor, si no está en tus manos cambiarlo, suéltalo, sacando de contextos el trabajo que se hace en el cubículo de una sesión sicológica de la vida privada, a la vida pública. Y así, cada vez más estamos encerrados, “concentrados” en nuestras vidas privadas, dejando en manos de los inescrupulosos lo público y lo colectivo, que a su vez, termina, como círculo vicioso, acrecentando problemas de salud mental que deben trabajarse en dicho cubículo, porque eso que dejaste a la deriva de lo público termina afectando directamente tu vida privada.

Entonces, querido lector, usted verá si no se preocupa, porque para ocuparse primero hay que preocuparse, lo dice el prefijo.

El problema de esta columna es el plural de las preocupaciones. Lo que de entrada plantea un reto en tan corto espacio.

Noté muy contenta a la gente con los resultados del informe de Calidad de Vida de Cartagena Cómo Vamos. Yo encuentro alarmante que Cartagena sigue siendo la principal ciudad con más pobreza del país: 1 de cada 3 cartageneros es pobre, frente a 1 de cada 6 en Medellín, inclusive, estamos por encima de la media nacional.

Me alegra sí saber que 59.000 personas salieron de la pobreza de un año a otro, pero también es importante revisar cómo se logró y si esto es sostenible o desaparece con el cambio de gobierno nacional, teniendo en cuenta que la reducción de la pobreza se dio a nivel país.

Con relación al empleo “mejora con matices” dicho por el mismo informe, Cartagena continúa última en ocupación y primera en desempleo entre las grandes ciudades, además de que la mitad de los trabajadores están en la informalidad, es decir sin estabilidad, ni ingresos suficientes para que esto sea sostenible.

Con relación a la reducción de los hurtos, tampoco me alegraría tanto. Yo no diría que mejoramos en seguridad por ese solo indicador que sabemos se saca por las denuncias hechas. La sensación de inseguridad está disparada, y todos sabemos el tiempo que se pierde denunciándolos, y la inutilidad práctica de hacerlo. Una lectura posible es que la gente no esté denunciando igual, pues complementando con otros dos datos como la tasa de homicidios, la segunda más alta entre las principales ciudades del país con 40 homicidios por cada 100.000 habitantes, o la trepada de la extorsión con un crecimiento del 183% con relación a 2024, un delito que hasta hace pocos años no tenía tanta incidencia en la ciudad, indicaríamos que preocupa la seguridad en Cartagena sin contar con el daño que esto hace a la salud mental. Que por cierto, sus indicadores siguen sin ceder con 39 suicidios en 2025 y 619 intentos de suicidio, 47 más que en 2024 y 219 casos por encima de la meta del Plan de Desarrollo.

No quiero irme sin mencionar dos preocupaciones más: la aprobación para la creación de la gerencia de las Fiestas de la Independencia y las rejas que encierran el espacio público. Sin poder desarrollarlo, espero que me entiendan.

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