Columna

Mezquindad: la verdadera tragedia

“¿Qué tan mal tiene que estar una sociedad para que un periodista se enfoque más en si unos voluntarios “pidieron permiso” o “coordinaron” con las autoridades para poder accionar su altruismo...”.

María Carolina Cárdenas Ramos

Compartir

Lo que estamos viviendo en nuestro país ya no se trata simplemente de un problema de polarización política. Se ha fortalecido una cultura de la enemistad, de un individualismo exacerbado, del narcisismo de algunos, que nos está llevando a asistir la muerte de connacionales y con ellos la de principios democráticos y morales. No basta con estar en desacuerdo, es necesario que el otro sea bruto, corrupto, fascista, guerrillero, paraco, resentido, privilegiado, infiltrado, bandido, mamerto o lo que sea para deshumanizarlo; pero en definitiva lo que no imaginé fue ver que en una tragedia como el terremoto que acabamos de vivir ese fuera el derrotero para la atención del desastre. La naturaleza, al igual que la muerte, produce una especie de igualdad brutal, porque cuando la tierra se sacude no distingue de ricos, pobres, presidentes, conservadores, progresistas, etc. Simplemente todos somos cuerpos igualmente vulnerables. Desde pequeña me enseñaron que había circunstancias en las que uno debía bajar las armas, aunque sea por un instante y ayudar a levantar al otro, no porque desaparecieran las circunstancias que nos hacían contrarios, sino porque antes que adversarios somos seres humanos. Me formé en una facultad de Derecho donde se me enseñó que hasta la guerra tiene límites y por ello el DIH. Y si hasta la guerra tiene mínimos de humanidad, ¿cómo terminamos creyendo que la política no debe tenerlos? ¿Qué tan absurdo ha sido nuestro cambio de gobierno que ni capaces fueron de hacer un empalme siendo la ciudadanía la principal víctima de sus egos y peleas absurdas? ¿Qué tan mal tenemos que estar para que incluso en medio de una tragedia primero preguntemos de qué bando viene la ayuda? Hay cosas que deberían estar por encima de cualquier bandera o ideología: la vida, por ejemplo. ¿Qué tan mal tiene que estar una sociedad para que un periodista se enfoque más en si unos voluntarios “pidieron permiso” o “coordinaron” con las autoridades para poder accionar su altruismo y sacar personas debajo de los escombros? ¿Si fuera su familia esperaría a la formalidad del permiso? Cuando es una estrecha ventana de horas lo que permite el rescate de personas con vida. La crisis se convirtió en una tarima de mezquindad buscando protagonismos y culpables, de salvadores y salvados, y no de liderazgos institucionales robustos, de promesas etéreas sin jerarquías de prioridades, y con apertura a avanzar en temas militares con el riesgo de agudizar la gravedad del panorama. Una sociedad incapaz del silencio incluso para buscar sobrevivientes bajo los escombros. Con todo esto me aferro al amor y solidaridad de tantos hermanos que con sus propias manos están haciendo posible lo imposible.

*Abogada con Especialización en Derecho Constitucional y magíster en Derecho con énfasis en Derecho Empresarial y Contractual.

Siga las noticias de El Universal en Google Discover
Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de EU en Google News