Entre ondas tropicales y la amenaza de El Niño, anunciado como el más fuerte en décadas, el país ha sufrido este año inundaciones, incendios, sequías y un devastador terremoto.
La Organización Meteorológica Mundial confirmó el inicio de El Niño, advirtiendo que alcanzará su máxima intensidad a fin de año y se extenderá hasta febrero de 2027. Una amenaza frente a la cual la tragedia humana es prioritaria; pero el daño a la tierra y los animales no es menor, por su incidencia en la seguridad alimentaria y la subsistencia económica de millones de personas.
Entre el 1º de junio y el 25 de agosto de 2026, Fedegán registra 15.125 bovinos muertos, 392.614 desplazados y más de 2,8 millones de hectáreas afectadas. Las pérdidas rondan los $75.000 millones. Y El Niño apenas comienza...
En El Niño de 2009 - 2010 murieron 73.927 bovinos, 1’388.878 fueron desplazados y más de 8,1 millones de hectáreas resultaron afectadas, con pérdidas de $6,1 billones. Sería irresponsable tratar la advertencia como un simple pronóstico y esperar a comprobarla para actuar.
En 1939, Ortega y Gasset lanzó en Argentina una proclama: “¡A las cosas, a las cosas!”, y recuerdo que mi padre me decía: “No se preocupe... ¡ocúpese!”. Hoy, ante una amenaza conocida, hay que ocuparse. Por ello escribí tres cartas al ministro de Agricultura, Indalecio Dangond, con propuestas.
La primera es convocar una Mesa Nacional de abastecimiento para alimentación ganadera, con Fedegán y los sectores agroindustriales. Los ingenios tienen melaza, los palmicultores palmiste, y las cadenas arrocera y algodonera subproductos aprovechables. Hay que saber qué existe, dónde, en qué cantidades y a qué precio, para llevarlo a las regiones que lo necesitan.
La segunda es producir ahora el alimento requerido en los próximos meses. El Gobierno puede convocar agricultores de ciclo corto para sembrar maíz, sorgo y otros forrajes para ensilaje y henificación, mediante contratos de producción o compromisos de compra.
La tercera es resolver el transporte. Si llevar la melaza, palmiste o forraje hasta zonas afectadas hace inviable su compra, para el ganadero ese alimento no existe. Se necesita cofinanciar temporalmente el transporte y el bodegaje local, como también habilitar líneas de créditos de contingencia para alimento, suplementación y movilización de ganado, con tasas y plazos de emergencia.
Fedegán ofrece al Gobierno su capacidad institucional, técnica y territorial para identificar zonas críticas, cuantificar necesidades, articular oferta y demanda, y apoyar la ejecución verificable de estas medidas.
Todavía estamos a tiempo. En 2009 aprendimos cuánto cuesta llegar tarde. Hoy debemos ocuparnos de enfrentar un riesgo conocido. ¡A las cosas!

