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Columna

La nueva gerente del Gran Malecón

“Los estatutos y el manual de contratación serán clave para establecer cómo la Empresa del Gran Malecón del Mar escogerá a sus operadores, aliados y contratistas para explotar comercialmente los nuevos espacios...”.

Tatiana Velasquez

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Angélica Patricia Hernández Walker será la gerente de la recién creada empresa que administrará el Gran Malecón del Mar, anunció la Alcaldía de Cartagena.

Hernández, quien venía desempeñándose como líder de la Oficina de Inversión y Desarrollo Turístico de Cartagena, tendrá entre sus funciones organizar el aprovechamiento económico del Gran Malecón. Y por esa labor estará bajo especial escrutinio debido a sus vínculos con negocios del sector turístico: está casada con el empresario Freddy Curiel Fuenmayor, cuya familia tiene intereses en hotelería, restaurantes y aprovechamiento de playas.

Inversiones Bayón, dedicada a la hotelería, es una de las empresas vinculadas a la familia Curiel Fuenmayor. En 2023, la Capitanía de Puerto de Cartagena le otorgó una concesión por 20 años sobre un área de 4.877 metros cuadrados de playa en Manzanillo del Mar, para desarrollar un proyecto de servicios de playa.

A los vínculos empresariales se suma el respaldo electoral a Turbay. Freddy Curiel Fuenmayor aportó $39’000.000 a su candidatura a la Alcaldía en 2023, según reportó esa campaña a Cuentas Claras. Otros cuatro Curiel Fuenmayor donaron, en conjunto, $30’000.000, y Hernández también aportó $5’000.000. Inversiones Bayón, además, donó $20’000.000; es decir, entre los seis aportantes y esa empresa sumaron $94’000.000 para la campaña de Turbay a la Alcaldía de Cartagena.

Para la gerencia del Gran Malecón, Hernández cuenta con formación como psicóloga y magíster en Desarrollo Organizacional y Procesos Humanos, y experiencia en los sectores financiero y turístico. Esa trayectoria le servirá para estructurar el modelo de operación y sostenibilidad de la nueva empresa, que será 100% pública, pero podrá operar bajo las reglas del derecho privado en algunas de sus actividades comerciales; es decir, aunque será propiedad del Distrito y manejará recursos públicos, tendrá mayor flexibilidad para celebrar negocios relacionados, entre otros, con la explotación de locales, parqueaderos, eventos y publicidad.

El régimen privado, sin embargo, no elimina los controles fiscales ni las obligaciones de transparencia. Tampoco significa que toda su contratación quede automáticamente por fuera de la contratación estatal: eso dependerá del tipo de actividad y de si la empresa actuará en condiciones de competencia.

Sin duda, los estatutos y el manual de contratación serán clave para establecer cómo la Empresa del Gran Malecón del Mar escogerá a sus operadores, aliados y contratistas para explotar comercialmente los nuevos espacios.

Con esos antecedentes, Hernández tendrá los reflectores puestos sobre las decisiones que tome para el aprovechamiento económico de este nuevo espacio público, especialmente si involucran los negocios de su entorno familiar. Están por conocerse los mecanismos de la empresa para prevenir y gestionar posibles conflictos de interés.

Cofundadora de La Contratopedia Caribe.

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