Los NINI son aquellos jóvenes entre 14 y 28 años, que ni estudian ni trabajan. En Cartagena hay aproximadamente 230.000 jóvenes, de estos, 56.816 no estudiaban ni trabajaban en 2024, equivalente al 26,9% de la población juvenil analizada; es decir, cerca de uno de cada cuatro jóvenes se encuentra en esta situación, una realidad que no podemos pasar por alto.
Detrás de estas cifras hay jóvenes que terminan sus estudios y no consiguen empleo, mientras otros no logran continuar su formación y siguen dependiendo económicamente de sus padres, sin poder avanzar en sus proyectos de vida. Esta es una realidad que nos debe preocupar como ciudad.
Las cifras muestran que en 2022 eran 52.196 jóvenes en esta condición; en 2023 la cifra subió a 61.670 y en 2024 bajó a 56.816. Aunque hubo una reducción, el problema continúa. Además, el 65,2% son mujeres, cerca de 37.044 jóvenes, frente a 19.772 hombres.
Esto también nos plantea retos en materia social, de seguridad y de empleo. La falta de oportunidades puede dejar a algunos jóvenes expuestos a grupos delincuenciales y redes criminales que se aprovechan de sus necesidades y les ofrecen salidas que terminan afectando sus vidas.
Por eso, el Distrito de Cartagena y el Gobierno Nacional deben fortalecer las acciones que permitan cambiar esta realidad. Programas como ‘Mi Primera Chamba’ y ‘Mi Primer Empleo’ son importantes porque ayudan a los jóvenes a conseguir sus primeras experiencias laborales. Pero debemos preguntarnos si estos esfuerzos son suficientes frente a la cantidad de jóvenes que necesitan una oportunidad.
También tenemos que mirar el problema desde la economía. ¿Cómo hacemos más competitivo a Cartagena? ¿Cómo impulsamos nuevos sectores económicos que generen empleo para nuestros jóvenes?, no basta con formar profesionales si después no encuentran dónde ejercer sus conocimientos.
Necesitamos mayor articulación entre el sector público y el privado, ampliar las oportunidades de primer empleo y revisar qué está pasando con quienes terminan sus estudios y salen a buscar trabajo sin conseguirlo. El empleo no solo permite tener ingresos; también facilita el acceso a derechos como la salud y la educación, y les da a los jóvenes la posibilidad de construir su propio proyecto de vida.
Por eso debemos fortalecer estos programas, aumentar las oportunidades y hacer un esfuerzo para que más jóvenes puedan salir adelante. Estamos hablando del presente y del futuro de Cartagena. Cuando un joven no encuentra oportunidades para construir su camino, la ciudad también pierde parte de su capacidad para avanzar y transformar su realidad.
*Concejal de Cartagena.
