Columna

Macrofiguras, fiestas y nostalgias

“En estos tiempos Cartagena rescata el concepto de los museos como espacios de integración abiertos a la memoria, a los recuerdos, a las nostalgias y al valor de lo popular desde la libertad, la inclusión...”.

GERMÁN DANILO HERNÁNDEZ

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Quienes por estos días transitan por el Centro Histórico de Cartagena se sorprenden gratamente con creativas y coloridas figuras monumentales que remiten a diferentes elementos de la cultura popular. Conforman el llamado Museo al Aire Libre de las Fiestas de Independencia del 11 de Noviembre, liderado por la Alcaldía Mayor y el Instituto de Patrimonio y Cultura (IPCC) en articulación con la Corporación Cultural Las Cobras (Corpocobras).

Esta experiencia, que por segundo año consecutivo ofrece Cartagena para proyectar desde las artes plásticas la historia, costumbres, tradiciones locales y reflejar la identidad cultural, representa también desde lo festivo una ventana a la nostalgia. Es inevitable que esta surja cuando se aprecian en toda su dimensión macrofiguras como el bus de Olaya, el kiosco de Los Pegasos, la Matrona, o el picó, por solo citar algunas.

Maritza Zuñiga, directora de Corpocobras y líder del grupo de artistas que dedicaron esfuerzos y trasnochos a la conceptualización y creación de sus obras, se declara sorprendida por las reacciones de acogida que despiertan estas creaciones expuestas en el Camellón de los Mártires, el Muelle La Bodeguita, la Torre del Reloj y su entorno amurallado. Eso pasa porque “estás viendo en ellas a tu infancia, a tu abuela cuando te llevaba al Centro, a esa Cartagena que se nos va, pero que nos resistimos a olvidar. Las Fiestas también son memoria. Queremos que el cartagenero se reencuentre y diga: ¡ese era yo!, ¡Yo me monté en ese bus! Que haya risas, lágrimas, que haya orgullo; que el niño de San José de Los Campanos o de Olaya sientan que su historia está en una avenida importante, que su barrio también es museo”, explica.

El Museo a Cielo Abierto es para los artistas y para quienes aprecian sus macrofiguras una auténtica reivindicación, porque no son efímeras: anteceden y trascienden los eventos festivos para que propios y visitantes interactúen con ellas, se tomen fotos y videos, haciéndolas suyas en el mejor de los sentidos.

En estos tiempos, en los que el arte en Colombia afronta momentos complejos por consideraciones políticas, Cartagena rescata el concepto de los museos como espacios de integración abiertos a la memoria, a los recuerdos, a las nostalgias y al valor de lo popular desde la libertad, la inclusión, y los integra a la conmemoración festiva de su independencia, cumpliendo de paso con los compromisos que implica el Plan Especial de Salvaguardia (PES) de las Fiestas de Independencia, en lo que refiere a preservar las expresiones que dan identidad a esta celebración.

Son 11 figuras, que además de las ya mencionadas, dan vida voluminosa al Hombre Mojarracuda, la Bullerenguera, La Farota, Son de Negro, el Congo Cartagenero, el Capuchón, Ritual Festivo, y Pa’ Que Sientas el Meke. Es sin lugar a dudas una exposición que transmite conocimientos, remite a la historia, a las vivencias personales e invita a apropiarse de la memoria festiva. Vale la pena recorrerlas en familia, solos o acompañados, e involucrarse en una nueva dimensión de las Fiestas, reconociendo y valorando el talento artístico, con el cuidado de aportar a la protección y conservación de sus obras.

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