Durante más de tres décadas he conocido esta institución desde la calle, desde la vereda y, hoy, desde su Dirección. En todo ese tiempo he confirmado algo que no cambia: la Policía Nacional se sostiene en mujeres y hombres que, cada día, eligen servir. En ellos está la razón de estos 135 años.
El 5 de noviembre de 1891 nació nuestra Policía para garantizar el ejercicio de los derechos y libertades públicas y la convivencia pacífica entre los habitantes. Desde entonces, generaciones de mujeres y hombres que eligieron servir han estado presentes en las calles y los campos. Muchos entregaron su vida a ese propósito, y a ellos y a sus familias les debemos una gratitud que honramos todos los días.
Este aniversario llega con un reconocimiento que nos honra y nos exige. La Ley 2600 del 9 de julio de 2026 declaró a la Policía Nacional patrimonio de los colombianos. Para nosotros, ser patrimonio: es salir cada mañana a servir, es ser patrimonio vivo; es nuestra historia, el servicio que nos acerca y el compromiso que nos proyecta hacia el futuro.
Ese compromiso tiene rumbo en tres dimensiones para que nuestra Institución avance con firmeza, lo que comunica autoridad, dirección y determinación, pero siempre acompañado de legalidad, protección, evidencia y rendición de cuentas.
La primera dimensión son nuestros policías. Ninguna transformación es posible sin mujeres y hombres preparados, íntegros y disciplinados. Por eso se consolidan su formación, su bienestar, su respaldo cuando actúan dentro de la ley, y la tranquilidad de sus familias son parte central de este rumbo. Un policía que se sabe respaldado sirve mejor, y un ciudadano bien servido confía más.
La segunda dimensión es nuestra institución. Una Policía que se transforma y se moderniza de manera sostenible, que administra con austeridad. Una Policía que integra sus capacidades humanas, tecnológicas y presupuestales en torno a los problemas que más afectan a la gente. Y una Policía íntegra, legal y transparente, que no tolera la corrupción y que rinde cuentas.
La tercera dimensión es nuestro servicio. Una Policía moderna debe anticiparse, comprender los riesgos y tomar decisiones con inteligencia, información y tecnología. Todo esto desde un enfoque de seguridad territorial y focalizada en la diversidad del campo y sus veredas; para que su gente y su naturaleza tengan la misma protección que la ciudad. Trabajar integralmente para afectar las amenazas, el crimen organizado y las economías criminales desde su raíz: en el dinero que las sostiene y en las redes que las mueven. Todo lo anterior, para que la seguridad se sienta en la vida diaria. Frente al delito que afecta al ciudadano en la calle, el transporte y su barrio, brindaremos una respuesta cercana, oportuna y sostenida.
La hoja de ruta es nuestra esencia: territorios más seguros, ciudadanos protegidos y policías respaldados. Y se sostiene en un principio que no cambia: servir a todos los colombianos por igual, y con la Constitución y la ley como guía.
Nuestra historia nos impulsa hacia lo que vamos a ser. Somos mujeres y hombres que elegimos servir y proteger, y seguiremos saliendo cada mañana a hacerlo, al lado de cada colombiano.
Un patrimonio que construye futuro.
135 años. Patrimonio vivo de los colombianos.
Dios y Patria.
*Director General de la Policía Nacional de Colombia.

