A romper la burbuja

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Mark Thompson, CEO en The New York Times Company, hizo una mordaz crítica al discurso político en su libro “Enough Said: What’s Gone Wrong with the Language of Politics?”. Tal vez la cita que sigue resonando en mi cabeza después de haberlo leído hace más de un año es una cuya traducción vendría siendo: “[El discurso político] es una pelea por la muerte política, una pelea en la que cualquier arma lingüística es juego justo”.

Nunca había sido tan cierta esta afirmación en una realidad política nacional en la que decirle “sicario” (por poner uno de tantos ejemplos) a otro político en pleno Congreso parece algo justificable para un sector de la población. No se trata de indignarnos y reventar las redes sociales aprovechando la coyuntura para condenar una ideología política. Se trata de un principio básico que se ha ido denigrando gracias al algoritmo de las redes sociales: el respeto.

En 2017 Barack Obama dijo algo que ya muchos sabían pero que nadie se atrevía a aceptar: “Uno de los peligros de internet es que las personas pueden tener realidades completamente diferentes, pueden verse envueltas en información que refuerce sus sesgos actuales”. Esa frase resume a la perfección la forma en que funcionan los algoritmos de selección de contenidos para nuestras redes sociales y búsquedas en internet. El único objetivo de estas compañías digitales es que pasemos la mayor parte de nuestro tiempo en sus aplicaciones para conocernos a la perfección, vender datos y eventualmente bombardearnos con publicidad y hasta moldear la forma en que pensamos.

De esta manera, si haces clic en un artículo o si sencillamente te detienes en una publicación para leerla, el algoritmo asume que ese contenido es de tu agrado y empieza a filtrar y omitir contenidos que sean contrarios a tu forma de ver el mundo. Es así como cada individuo vive en su propia burbuja aislada de los demás donde solo consumimos como adictos lo único que va de acuerdo con nuestra forma de interpretar la realidad.

Es tiempo de romper esa burbuja y que volvamos a construir conocimiento consumiendo contenidos que vayan en contra de nuestras percepciones. No estoy diciendo que debes cambiar tu forma de ver la vida, pero definitivamente necesitas conocer otros puntos de vista, encontrar valor en ellos o sencillamente refutarlos y alimentar tu conocimiento en esa preciosa dialéctica argumentativa que perdimos de los primeros filósofos de nuestra historia.

La famosa frase “Ten a tus amigos cerca pero aún más cerca a tus enemigos” debería aplicarse a la construcción de conocimientos para decir “Lee y escucha de cerca a tus amigos, pero aún más de cerca a tus enemigos”. Es hora de que volvamos a llenar las galerías con un público ávido de escuchar dos puntos de vista contrarios sin caer en la ramplonería y los ataques personales con el único objetivo de construir conocimiento.

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