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El 8 de agosto del año 1955 se presentó, en Cartagena, Beny Moré, el ‘Bárbaro del Ritmo’.

Acaeció en el Teatro Padilla, en Getsemaní, a 2 pesos la boleta. También se presentó en el Teatro Laurina, en Lo Amador, el barrio de la luna plateada. Lo mismo que en el Radio Teatro Miramar, en el Pie de La Popa. Moré exhibió su repertorio musical con su Orquesta Gigante, la cual podía ser integrada, en ocasiones, hasta por 40 músicos.

Ante la inminente llegada del Beny a Lo Amador, los muchachos se prestaron para bajar el piano del camión. Cundió el asombro cuando advirtieron el descenso de la guitarra más grande del mundo. “Ese es el contrabajo”, precisó Niquito, uno de los sabios del barrio.

Se varó la camioneta ‘Fargo’ que hacía los viajes con aparatos, instrumentos y tramoya. Ante el retraso, Beny se quedó tomando cervezas en la Tienda ‘Aire Libre’; de manera que, para evitar una borrachera temprana, tuvieron que mandarlo a buscar de emergencia en un taxi de la Flota de Lujo.

Moré apareció en 11 películas filmadas en México, las cuales pertenecían al género de ‘Rumberas’ y cuyos libretos tenían una sola moraleja para las hijas de Eva: “Bailarás rumba hasta que un buen hombre te saque de trabajar en el cabaret”. Aunque prohibidas, en Cartagena estas películas se vieron todas, donde el Beny aparecía en el trasfondo y a cargo de la banda sonora. Películas que ubicaban a cada quién en su lugar social, de manera que, los negros aparecíamos como ‘Alegradores de la vida’. Para el público negro, mulato, barrial lo que importaba era la sabrosura y el vacilón. Cuando llega Beny a Lo Amador, a empujones la gente lo tocaba para ver si era de verdad.

Nieto de esclavos, Bartolomé Maximiliano Moré Gutiérrez nace en Lajas (Cuba) en 1919. De su abuelo Gundo aprendió a rezar los tambores. Fallece en La Habana en 1963. Aquella noche en Lo Amador se pusieron a enfriar más cervezas que de costumbre.

“El cantante entró dando brinquitos y subió de un salto, por el centro del escenario de cemento, sin usar una escalera de madera colocada a la derecha. El público rugía como un dragón de varias cabezas y Beny tuvo que esperar a que se hiciera silencio para saludar, agitando un bastoncito, con el brazo en alto. Parecía que de verdad, hasta esa noche iba a estar en pie el ‘Laurina’”, escribió el periodista Libardo Muñoz en un magnífico testimonio que tituló ‘El Cantante’ (La Plaza N° 16, mayo 2012).

Beny cantó hasta las primeras horas del amanecer. Dice Libardo que un aguacero borró las letras: “Hoy Beny Moré a las 8 de la noche”. Eran tiempos cuando cada barrio venía con su cine. En 1952, por ejemplo, aparece el Teatro Laurina.

Era cuando la gente se juntaba para escuchar la radio y sus grandes contenidos: béisbol, boxeo, concursos de canto y música, noticieros y radionovelas. Y se prestaban el periódico para consultar la página de cines.

“Hoy Beny Moré a las 8 de la noche”. Eran tiempos cuando cada barrio venía con su cine. En 1952, por ejemplo, aparece el Teatro Laurina”.

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