La Alcaldía presentó ante el Concejo el proyecto de acuerdo por el cual se modifica la estructura de la administración distrital. Modernizar la estructura administrativa del Distrito es una necesidad sentida que tiene Cartagena.
Entendemos que el estudio realizado por el gobierno del alcalde Dau recogió los insumos de las administraciones anteriores conformando un trabajo serio que agrupa una propuesta sólida y bien estructurada.
Del análisis del proyecto se colige que propone una estructura que incorpora los conceptos modernos de administración por procesos, de tipo matricial y en la que se evalúa el resultado; incluso, propone contar con un Oficial de Cumplimiento, algo que es exigido hoy en la alta administración de las grandes y medianas empresas.
Es un hecho que la planta existente es obsoleta. Tiene casi 20 años, bajo una estructura piramidal y por funciones. Una planta que piense a Cartagena desde su condición de Distrito Turístico y Cultural, creando entre otras la Secretaría de Turismo y Desarrollo Económico resulta pertinente para que la competitividad tenga un doliente concreto dentro del gabinete distrital, lo que es apenas elemental en una ciudad sustancialmente turística, industrial y portuaria.
Lo mismo ocurre con la atención de los objetivos del milenio; esto es, superación de la pobreza, cambio climático, género, hábitat, movilidad, etc., a partir de lo cual se crean nuevas secretarías.
Por supuesto, una idea central es que la nueva planta ofrezca posiciones estables a profesionales y técnicos que ya laboran para la Alcaldía, pero bajo la engañosa figura de las OPS, a la que hay que eliminar, pues desnaturaliza artificiosamente el contrato de trabajo (en sus modalidades oficiales) bajo la apariencia de la prestación de servicios.
Tiene sentido también convertir en Secretarías aquellos entes descentralizados que fueron creados, pero que en todo este tiempo no fueron capaces de generar recursos propios, sino que dependen, en alto porcentaje, de las transferencias del Distrito.
Por supuesto, hay que revisar que no se dispare el gasto de funcionamiento para que no se convierta la reforma en una fiesta burocrática. Eso se logra mostrando que el impacto fiscal respeta los límites de ley, y que lo que se haga refleja la realidad del personal que se requiere para hacer eficiente la administración, pasando de 34 ‘despachos’ que hoy existen, cuyo jefe es el alcalde y que se llaman de distintas maneras (secretarías, institutos, establecimientos, asesorías de despacho), en 16 secretarías.
Como la discusión debe darse en el Concejo, hay tiempo para mejorar el proyecto, sobre todo en los aspectos de género, luchas femeninas e identidad. Pero la clave es que no se aplace más el dotar a la ciudad de una nueva estructura administrativa, es algo que Alcaldía y Concejo le deben a Cartagena.