Periodismo y redes

10 de febrero de 2019 12:00 AM

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Ayer, el Día del Periodista fue tendencia en las redes sociales con un par de etiquetas o hashtags. Allí se podían recoger todo tipo de mensajes, buenos y malos, hacia una profesión que es fundamental para la sociedad.

Es precisamente en ese escenario, en la redes sociales, donde más se está confundiendo lo que es hacer periodismo.

Hoy cualquier persona hace un video corto de cualquier hecho, lo sube a una red social sin ninguna profundidad ni investigación y eso se riega como pólvora.

La gente lo mira, algunos lo creen y lo reenvían sin ningún análisis. Lo peor es que muchos piensan que eso es periodismo. Por allí es donde nacen también las noticias falsas, por personas que sin saber lo que es la ética periodística, la responsabilidad, la rigurosidad, publican cualquier cosa.

No quiere decir esto que las redes sociales sean la peor herramienta para informar, no, pero sí han influido mucho, cuando se usan de manera errada, para confundir a la audiencia con lo que en verdad significa el periodismo.

Un periodista es el que va a la calle, pregunta, investiga, contrasta, vuelve y pregunta, analiza y busca la verdad, luego sí, publica y después hace seguimiento de lo publicado.

Ese es el oficio al que Gabriel García Márquez calificó como “el mejor del mundo” y que debemos seguir comprometidos a seguir haciendo, pese a los retos que traen las nuevas tecnologías.

Las redes sociales obligan a los periodistas a ser más cuidadosos y responsables. Estas deben verse como unas aliadas para llegar a más audiencia. Quien no va al barrio, al pueblo, quien no habla con la comunidad, quien no huele la noticia, sino que se queda detrás de un escritorio a publicar algo escueto, no puede decir que está haciendo periodismo.

Los lectores no son tontos, se dan cuenta de eso. Saben cuando un medio se dedica a publicar más boletines de prensa que historias propias. Saben cuándo faltó confrontar una fuente, cuándo el periodista en vez de informar se dedica a opinar, saben cuando no hay agenda propia, saben, en últimas, hasta cuando un periodista miente.

Entonces el reto de los diarios tradicionales no es para nada fácil. La premisa debe seguir siendo estar en el lugar de la noticia y contarla bien. Y ver las herramientas tecnológicas como aliadas para llevar el mensaje, eso es importante.

Quien hoy usa Twitter solo para transmitir odio, noticias falsas o información sin corroborarla, tampoco puede llamarse periodista. Ya lo dijo Ryszard Kapuscinski: “Las malas personas no puede ser buenos periodistas”.

El periodismo es una de las profesiones más criticadas, así como se acostumbra a generalizar cuando un gran número de taxistas son irresponsables, así pasa con los periodistas.

Esta no es una tarea fácil pero somos conscientes desde esta casa editorial que hay muchos profesionales en este país, que la están haciendo bien.

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