Como toda una estratega de guerra, Yulitzi Curiel, una mujer de 33 años, se ideó un plan simple: un nuevo comienzo para su familia, que requería confiar en sí mismos, e iniciar de cero en Cartagena, Colombia, para salir de las dificultades que afrontaban en Venezuela.
“Mi emprendimiento se llama: ‘La gloriosa sazón’, me gradué como licenciada en comunicación social, mención audiovisual en Venezuela, soy colombovenezolana, tengo un hermoso bebé de 9 años, vivo con mi esposo, mi gran apoyo incondicional y mi mamá, mi gran orgullo”.
Yulitzi cuenta que en medio de la pandemia vendía comida: “Las cosas estaban duras y hubo una propuesta de trabajo y decidí trabajar para fortalecer el negocio de comidas, pero sufrí un accidente laboral que me dejó con graves secuelas, pues tres discos de mi columna quedaron rodados por un golpe. Ya llevo 2 años y medio así”. Le pude interesar: ¿Qué es el Espacio Púrpura del Centro Intégrate y cómo funciona?
La mujer cuenta que la empresa para la que trabajaba mientras tuvo el accidente no le responde por las consecuencias de este en su salud ni cubre las terapias que necesita, situación que no solo afectan su condición física, ya que necesita muletas, sino mental porque a raíz de la situación intentó quitarse la vida. “Un día mi madre y mi hijo me hicieron entrar en razón, la vida continúa, tengo a Dios, a mi familia y ganas de vivir y servir”.
Gracias a Usaid y a su iniciativa Oportunidades sin Fronteras, Yulitzi reinició y aprendió como continuar. Con su emprendimiento, vende asados, sopa, hamburguesas, tumbarrancho (arepas de Maracaibo) por encargo ya que no cuenta con un capital. Lea también: Las lideresas venezolanas que luchan contra la violencia en Cartagena.
“Estoy agradecida con las capacitadoras Gloria Zule y Adri, por esta oportunidad y seguiré dando lo mejor de mi para que se sientan orgullosos de su alumna”, puntualiza Yulitzi.
Yulitzi Curiel sale adelante a pesar de cargar con las consecuencias de un accidente laboral.
