“Los ahogados y quemados de las elecciones al Congreso dan testimonio que la twitterpolítica está más alejada de la realidad de lo que muchos creen”, tuiteó un ciudadano con relación a todos los candidatos famosos, influyentes y populares en las redes sociales que fueron derrotados en las urnas.
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Todo asiduo a analizar la coyuntura política, los cálculos electorales y las tendencias que engordan a aspirantes, se sorprendió, por ejemplo, con el discreto cuarto puesto que obtuvo Alejandro Gaviria en la consulta de la Coalición Centro Esperanza con 336 mil votos y un escaso 15% detrás de Carlos Amaya, Juan Manuel Galán y el ganador Sergio Fajardo.
El asombro fue porque Gaviria contó con el apoyo de muchos tuiteros influyentes e intelectuales del país como la escritora Carolina Sanín; sin embargo, el hashtag #VamosaGanar fue una ola que se disipó en la arena de la realidad electoral.
Los hits electorales
La comunidad de influencers que se tomará el Senado y la Cámara de Representantes en su mayoría proponen reformas políticas alternativas, enfocadas en la juventud y distan de la política tradicional, muy cercana, algunos de sus miembros, al clientelismo, los financistas oscuros y la corrupción.
El periodismo y los ciudadanos interesados en seguir los boletines electorales se sorprendieron con el nombre de Jonathan Ferney Pulido, quien obtuvo la tercera mayor votación al Senado por la Coalición Alianza Verde y Centro Esperanza con 189.291 votos. ¿Quién es ese? Se preguntó más de uno, pues este youtuber santandereano es reconocido en redes sociales como Jota Pe Hernández.
Jota Pe Hernández de 30 años, con un discurso en contra del Gobierno y del uribismo y a favor de los movimientos sociales, tiene más de 1,16 millones de seguidores en YouTube y más de 65.600 en Instagram. Delante de él, como los más votados a nivel nacional para el Senado, quedaron los senadores Miguel Uribe (223.167 votos) y María Fernanda Cabal (196.865 sufragios). El exvicepresidente Humberto de la Calle, del partido Alianza Verde, fue el cuarto más votado, con 187.307.
Miguel Polo Polo, polémico e irreverente influencer que defiende al uribismo es amado y odiado, pero su popularidad solo va en crecimiento, lo que se tradujo en los 32.253 votos con los que ganó una curul de la Cámara por la circunscripción especial afro. No obstante, en las redes sociales, asidero de su campaña política, ya muchos detractores fomentan una acción en su contra: una demanda de nulidad electoral por no cumplir, supuestamente, con los requisitos para acceder a su escaño. Mientras tanto, Polo Polo cosecha felicitaciones de líderes de la derecha como la senadora María Fernanda Cabal y sus redes están llenas de júbilo.
Otros casos de éxito electoral de personajes mediáticos son los del investigador Ariel Ávila, el actor barranquillero Agmeth Escaf, cabeza de lista a la Cámara por Atlántico del Pacto Histórico; Cathy Juvinao, nueva representante a la Cámara por Bogotá de la Alianza Verde; y Mafe Carrascal, una activista petrista con alta presencia en redes sociales, quien obtuvo un escaño en la cámara baja por el Pacto Histórico del circunscripción de la capital.
Los que dejaron “en visto”
Según la firma Risk Analysis, la popularidad a través de redes sociales y nuevas tecnologías sí sirve como técnica de campaña electoral; sin embargo, ese método electoral no le sirvió a personalidades influyentes como la exmedallista Caterine Ibargüen, la intelectual Sandra Borda, la periodista Mabel Lara, Hollman Morris, el exdj radial Andrés Motta, Mauricio Toro, concejal LGBTI, y el columnista Gilberto Tobón, quien obtuvo la quinta mayor votación al Senado con más de 170 mil votos, pero no entró al Congreso porque su partido, Fuerza Ciudadana, no alcanzó el umbral.
Todos estos candidatos que no lograron su sueño electoral tuvieron en las últimas semanas una nutrida presencia en las redes sociales, explotando el gran número de seguidores que sus ejercicios profesionales y mediáticos les han brindado. No obstante, según Mabel Lara: “Lo sucedido no fue una derrota, sino un impulso, el comienzo a una nueva forma de hacer política. El resultado puede relacionarse a una campaña corta de apenas tres meses
Por consiguiente, la arena demuestra que no solo los likes y los seguidores auguran victorias en las urnas, pues en la realidad, la política es un universo variopinto en el que las maquinarias electorales de los partidos tradicionales y la desconexión digital de una gran parte de la población, siguen imperando. “Los candidatos que dependen únicamente de las redes sociales, como Rodolfo Hernández, están a tiempo de reconsiderar y diversificar su estrategia antes de la primera vuelta si quieren tener éxito”, precisó Risk Analysis.
