“He sido escogido como uno de los líderes con más influencia en la humanidad por la revista Time”, expresó el presidente de Colombia, Gustavo Petro, a propósito de pertenecer en la lista de de los 100 líderes más influyentes del mundo, según el semanario estadounidense de alto prestigio internacional. (Lea: ¿Chantaje? Gobierno habría pedido renuncia de vices en oposición a la reforma)
El perfil de Petro en la página que engalana lo hizo el presidente chileno Gabriel Boric. La publicación destaca al mandatario colombiano por sus esfuerzos para buscar la paz y el cuidado del medio ambiente a través de la consecución de una transición energética.
Sin embargo, y pese al prestigio de vieja data que tiene Time a nivel internacional, en Colombia muchos criticaron el autobombo que Petro hizo de este hecho. “Presidente Petro, Time hace el listado de los más influyentes anualmente. Esta presentación es la que corresponde al año anterior, no de la humanidad. Otros listados en su momento tuvieron como personaje del año a Nixon y a Hitler”, tuiteó Luis Carlos Vélez, director de La FM Radio, bajo una lógica de bajarle un poco el humo al tema.
Además de las críticas a la postura del presidente, cercana a la banalización del poder en Twitter, en palabras del columnista de El Tiempo, Juan Esteban Constaín, desde Londres vino un sablazo en clave artículo periodístico llamado: Caos total.
En ese documento, la revista inglesa indica que la Paz Total, una de las políticas bandera del Gobierno nacional para negociar con el Eln, restablecer un buen rumbo para el Acuerdo de Paz de La Habana con los firmantes de las Farc y propiciar el sometimiento a la justicia de las bandas criminales al servicio del narcotráfico, es tambaleante, caótica.
En ese sentido, advierten que los hechos de violencia y ataques perpetrados por grupos armados van al alza, como por ejemplo el ataque a una base militar en la región del Catatumbo, en Norte de Santander, el pasado 29 de marzo donde nueve soldados murieron.
Y subrayaron: “Menos de un mes antes, un campesino y un policía fueron asesinados durante huelgas campesinas en Caquetá, en la región amazónica del sur. Más de 70 policías fueron tomados como rehenes por un día”.

Los ingleses también se refirieron a los desacuerdos entre la Casa de Nariño y la Fiscalía General de Nación por cuenta de la ley de sometimiento. “El fiscal Francisco Barbosa critica la ley diciendo que indultará a los criminales y que podría erosionar la independencia de la Fiscalía”.
Y si el estómago no estaba lleno con la entrada y el plato fuerte, The Economist, a modo de postre, menciona al escándalo de presunta corrupción e irregularidades que salpica a Nicolás Petro y Juan Fernando Petro, hijo y hermano del presidente colombiano, respectivamente, quienes ya están siendo investigados por la Fiscalía. Por todo esto, el medio londinense concluye sobre la Paz Total: “Parece más un eslogan que un objetivo alcanzable”.
“Es muy prematuro para evaluar”
Consultado por El Universal, José Félix Lafaurie, presidente de Fedegán y negociador de paz con el Eln, asevera que es muy pronto para que cualquier medio evalúe la política de paz del Gobierno Petro. “No obstante hay que distinguir entre los diálogos que se llevan a cabo con el Eln y con los otros sectores armados. Nosotros vamos al tercer ciclo en Cuba, en donde creemos que se marcará un referente muy definitorio en este proceso, pues trataremos sobre participación de la sociedad civil en la construcción de la democracia y el cese al fuego y a las hostilidades”, expone el samario.
En la otra banda de la cancha se suscribe Aurelio Suárez, columnista y panelista de Blu Radio, quien considera que la publicación de The Economist es “una foto del momento actual de la Paz Total”. “Sin dudas la foto no es buena porque uno desglosa todos los elementos y no encuentra nada positivo, desde el fracasado cese al fuego de fin de año con el Eln hasta la fractura total que hay con el Clan del Golfo y la Segunda Marquetalia, de Iván Márquez”, expone.
Y resalta: “No hay certezas sobre cuál será el tratamiento, político o criminal, y a duras penas han comenzado acercamientos con las disidencias de Iván Mordisco, pero muchos en sus filas no quieren negociar. Todo es muy dramático y se ve a flor de piel en el Chocó o en el Catatumbo. Si queremos podemos exculpar al presidente Petro de responsabilidades, pero no se ven avances. Todo está ralentizado”.
Por su parte, Mauricio Jaramillo Jassir, analista político y docente de la Universidad del Rosario, el artículo de The Economist no debe leerse como la advertencia de una catástrofe o de un inminente caos total. “Dicha revista tiene una línea muy conservadora que va en sintonía con el poco arranque de la negociación con el Eln y la falta de resultados concretos. Además, la erupción de la violencia, sobre todo de las bandas criminales, provoca mucha ansiedad que se espera que cese con las próximas citas de la agenda del Gobierno en cuanto a la Paz Total”, explica.
Con relación al reconocimiento de Gustavo Petro como una de las 100 personas más influyentes del año, según Time, el analista Aurelio Suárez considera que: “Es una lista variopinta, hay raperos, futbolistas, artistas, entre otros personajes. Gente con cierto realce y que logran trascender fronteras, pero de ahí a evaluar con respecto a un impacto relevante en lo político es difícil en esa Arca de Noé, en esa botica”.
Y asevera: “En la lista hay muchísimos líderes, Biden, Putin, Lula da Silva, etc. Lo que creo en cuanto a Petro es que está en ese grupo de forma advenediza sin haber tenido tiempo de hacer mayor cosa. Esta publicación norteamericana le valora que, aunque sea un persona díscola, disruptiva, está en sintonía con la agenda de Joe Biden, con la agenda de Estados Unidos”.
Mauricio Jaramillo sí encuentra mayor valor en este tema, pues Petro, a su parecer, representa la llegada de la izquierda por primera vez a la Presidencia de Colombia. “Es un reconocimiento a su trayectoria y a su lucha medioambiental, por la descarbonización y por las migraciones en la región. Más que un guiño a su persona, es un reconocimiento, un aval a su historia de vida, la historia tan traumática de la izquierda en Colombia”.
En la misma senda se expresa José Félix Lafaurie: “Más allá del sesgo o de la ideología que uno pueda tener, Petro es una persona que rompe evidentemente las dinámicas de cómo se ha desarrollado la política en los últimos años. Es un caso de liderazgo luego de incorporarse a la vida civil en 1989 y ahora ser el presidente de Colombia, haciendo siempre una política activa contra un viejo establecimiento, que hoy se convierte en un importante, e indudable, punto de inflexión”.
