Política


“Por la democracia, hay que quitar los miedos infundados sobre Petro”: Ernesto Samper

El expresidente estuvo en Cartagena presentando su nuevo libro: Grito Latinoamericano. La ocasión sirvió para que hablara de la actualidad política del país.

OMAR CARRASQUILLA LEÓN

14 de mayo de 2022 10:00 AM

Cartagena siempre lo recibe con emociones ambiguas. Ernesto Samper, presidente de Colombia entre 1994 y 1998, relata que en una tierra de cariño natural, los halagos o murmuraciones hacia él siempre vienen con amabilidad. Estuvo en la ciudad para presentar su nuevo libro Grito Latinoamericano, el cual tiene como tesis principal: América Latina puede salvarse de sus problemas si acoge una agenda progresista para vencer las desigualdades.

“El título tiene que ver con los movimientos estudiantiles y juveniles que se dieron en 2019 en Colombia, en Chile, en Argentina y en México. Una especia de primavera latinoamericana que salió a las calles a reclamar su derecho al futuro, no solo por empleo y educación, sino un sentir identitario. Pedían un reconocimiento general y sobre ese llamado ensordecedor se originó el libro”, expone Ernesto Samper.

“Por la democracia, hay que quitar los miedos infundados sobre Petro”: Ernesto Samper

Grito Latinoamericano, Editorial Planeta.

Y sigue describiendo: “El libro también trata la llegada de la pandemia y las reflexiones y lecciones que deberíamos aprender de esta coyuntura. Y, por último, la postpandemia en la que busco navegar sobre la pregunta: ¿A dónde vamos? Y es en esa inquietud que entra el reclamo progresista que señala al modelo neoliberal como el culpable de los bajos índices de crecimiento y el fortalecimiento de la desigualdad. Eso es cierto. Por eso presento una alternativa solidaria con un mayor énfasis social, ciudadano y ecológico”.

¿Usted qué postura tiene de cómo deben vivir los mandatarios en sus épocas de expresidentes? Vemos a Uribe en las calles, Pastrana criticando a Petro constantemente y Gaviria... sentado en su sala con Fico.

Colombia es un país curioso que no sabe qué hacer con los expresidentes, pero tampoco sabe qué hacer sin ellos. Yo creo que su papel debe ser el de los sabios tribales que están ahí para cuando se necesite su consejo, experiencia u orientación, pero dispuestos a la consulta y no tirando piedras o haciéndole sombra a quienes tienen ahora la responsabilidad de llevar este país hacia adelante. Ese papel que considero el ideal no se está cumpliendo.

Hace días entrevisté a Rodrigo Lara Sánchez, vice de Federico Gutiérrez, y le mencioné su definición de Fico como Uribe 3.0. y Duque 2.0. Él indicó que era obvio, si usted hacía parte de la campaña Petro. Ante sus acercamientos con líderes de ese movimiento como Roy Barreras y María José Pizarro, ¿se puede confirmar su adhesión?

No lo conozco en persona y su apreciación es bastante ligera. La verdad es que este país durante muchas elecciones se repiten las frases: “Más de lo mismo” o “Los mismos con las mismas y que no hay de dónde escoger”. Lo que yo veo tan interesante de estas elecciones es que por primera vez en mucho tiempo hay dos proyectos alternativos liderando el proceso. Sin descalificar a ninguno de los dos.

¿Por qué hablo de dos? Porque la polarización ya se llevó de calle a los proyectos intermedios. Estamos ante dos países, por un lado los que quieren continuar que es el que representa Fico; y uno que quiere transformaciones y cambios.

Lo importante aquí es entender el porqué de ese segundo país que tiene altas posibilidades de ganar, tras acabarse la estigmatización del voto progresista que durante muchos años satanizó a la izquierda como aliada de la lucha armada. Ese tipo de estigmatizaciones ensucian la democracia. Ahora se abre un camino de los que sobran. Ellos están en el Pacto Histórico, y en ese sentido no tengo ningún reparo en afirmar que me siento más representado por ellos en temas de paz y ajustes del modelo económico, aunque no tenga una relación directa y personal con Gustavo Petro.

Sin embargo, en la democracia toda postura o afinidad debe ser respetada bajo las normas y las reglas de juego que garanticen que no habrá fraude o un magnicidio.

¿Magnicidio? Usted solicitó que no se tome a la ligera la presunta amenaza de muerte contra Gustavo Petro.

Pues las primeras declaraciones del Gobierno no fueron tranquilizantes, más cuando vivimos en un país en el que sabemos muy bien sobre magnicidios. No es conveniente adoptar la política del golpe, avisa. Esperar que suceda algo para actuar no es lo que necesita la democracia y la estabilidad nacional.

Hay antecedentes, yo mismo sufrí un atentado, han matado a muchos candidatos presidenciales y que un aspirante denuncie una amenaza no debe ser respondida con que no hay pruebas fehacientes, sino que se debe alertar de inmediato a la Fuerza Pública para salvaguardarlo a él y a todos.

¿La adhesión del Partido Liberal a Fico, que usted definió como una entrega, una postración a la derecha, qué sentimientos le despierta?

Vergüenza. Es una vergüenza histórica. No solamente esta adhesión sino a la que hicieron con el gobierno de Iván Duque. Se saltaron los estatutos que señalan que un apoyo a una candidatura debe debatirse en una convención nacional.

César Gaviria se mueve por convicciones personales y no ideológicas, entregando el partido al continuismo y alas fuerzas de la derecha. Un sector que no representa a muchos liberales. Él lleva diez años desgastando al partido, sacando a las organizaciones sociales y convirtiendo a la colectividad en netamente parlamentaria. No tenemos candidato presidencial... Sin embargo, creo que tocar fondo servirá para una reinvención del partido y se reabra la puerta a un liberalismo de corte social y progresista.

¿Por qué hace tanto hincapié en la presunta relación de Fico con la Oficina de Envigado?

Yo no es que haga hincapié en ese supuesto. Me malinterpretaron en muchos medios y lastimosamente caí en lo que tanto critico de la polarización. Yo solo expresé la preocupación sobre las presuntas relaciones de él como alcalde de Medellín con paramilitares, y solo hice una simple pregunta que cualquier candidato presidencial está en la obligación de responder, porque de su pasado depende nuestro futuro.

Me llamó la atención la sobre atención de los medios oficialistas que acompañan su campaña como si yo lo hubiese insultado. No fue mi intención, pues solo pedía una explicación; pero, ante esas reacciones desmedidas, ahora considero esa precisión más importante.

¿Si tuviera a Petro al frente le recriminaría algo con relación a la polémica de la Picota, Piedad Córdoba o los miedos que provoca en la gente en torno a sus propuestas?

Todos esos son libretos de sectores de derecha que manejan muy bien el miedo. En Estados Unidos, los republicanos son especialistas en amedrentar al votante con narrativas del comunista”, del guerrillero, del terrorista”, de los rusos. Múltiples herramientas para fomentar el miedo. Yo creo que eso no es relevante en las actuales circunstancias ante la necesaria realineación de un país desigual y con dificultades para perseguir su desarrollo.

Ante esas narrativas está una gran parte del país que no se siente reconocido y que sus intereses son tenidos en cuenta. No se trata de una lucha de clases, sino una búsqueda de participación frente a una sociedad que unas élites que quieren continuar rigiendo.

Petro no se atornillará al poder como un dictador porque para bien o para mal estamos en un país constitucionalista y santanderista. Cualquier reforma constitucional tiene que pasar por el próximo Congreso en el que una gran mayoría es de la derecha. Ese, la expropiación, entre otros elementos no son más que miedos infundados.

Lo que debe preocuparnos más allá del miedo es la democracia, el consenso general y permitir la gobernabilidad del próximo presidente frente a esta cruda polarización y rivalidades políticas. Dejar de un lado los miedos y fomentar la sana democracia, en la que se respeten las diferencias y se propicie el consenso.

¿En Colombia nunca podrán ganar propuestas de centro como las de Sergio Fajardo o Rodolfo Hernández?

Sinceramente yo esperaba que se fortaleciera en estas elecciones la propuesta de centro. Establecer un diálogo democráticos entre las distintas alternativas, pero lamentablemente nos fuimos al campo de la polarización, como siempre.

Los extremos son populares y un centro dividido, con mezquindades y en medio de tensiones nunca logrará imponerse, pues eso les resta legitimidad ante la gente.

¿Iván Duque deja un país con paz o con violencia en las regiones?

Un país con violencia en las regiones. Inseguridad y escaso desarrollo en diversas regiones como Arauca, Catatumbo, Nariño, Chocó, en los Montes de María o en el Magdalena Medio. En esas periferias el conflicto armado ha hecho metástasis y desde Bogotá no se le está prestando la necesaria atención, y sí no se reajusta eso, fracasaremos en los avances por la paz. Algo terrible para este país que tanto necesita la convivencia y no que nos matemos por nuestras diferencias.

Molano ratificado como ministro de Defensa... usted fue un crítico acérrimo de lo manifestado por el general Zapateiro en contra de Petro. ¿Sigue pidiendo sanciones?

Eso fue insólito en Colombia. Un comandante del Ejército no puede expresar lo que Zapateiro múltiples veces ha dicho. No solo es la participación en política sino también cuando normalizó que en una operación militar puedan caer embarazadas y niños. Eso es inaudito e inédito frente a la historia civilista de las fuerzas armadas.

No obstante, mis críticas no son contra la persona, que incluso es un cartagenero muy simpático y cordial, sino al funcionario que ha sobrepasado los límites institucionales que su cargo tiene. Y luego vemos como se equivoca Duque apoyando esas conductas. Insólito.

¿Qué mensaje encontrará en su libro quien quiera salir a votar el próximo 29 de mayo?

Encontrará un análisis de elementos sociales, económicos, culturales y políticos que propongo para reformar el país. Dejar el exceso presidencialismo e incursionar en un sistema semiparlamentario. Eso permitirá que el Congreso deje de estar colonizado por el clientelismo y protituyéndose por la mermelada.

Además, encontrará mi propuesta sobre las dinámicas económicas, psicosociales y de salud pública para combatir el flagelo de las drogas. Cambiar el chip sin legalizar la droga, sino descriminalizando a eslabones de la cadena que no son los que inciden en el crimen ni los que se hacen ricos como los carteles y bandas criminales.

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