Política


¿Quién es Luz Marina Paria? La mayor votación al Concejo de Cartagena

Luego de conocerse su gran votación, muchos en la ciudad se preguntan sobre quién es la mujer que asegura que “su votación no es gracias a Vicente Blel”.

15.707 cartageneros votaron por una mujer que algunos conocieron en sus vallas políticas y que muchos ahora se preguntan: ¿Cómo logró tal votación? ¿Quién está detrás de ella? o ¿Quién financió su campaña? Para responder a esas y otras cuestiones Luz Marina Paria, en su primera entrevista tras ser elegida, habló con El Universal. Lea: Julio saca a Córdoba, ¿se quiebra el futuro bloque opositor a Dumek?

“Decir que soy una desconocida o una sorpresa electoral lo considero injusto, pues hace 30 años que hago trabajo social en todos los barrios de Cartagena. Soy una mujer común y corriente con bastante experiencia en lo público en diferentes dependencias como las Secretarías de Educación, Participación, en el PES Pedro Romero, entre otras entidades de corte social. Además, fui alcaldesa de la Localidad 2. Yo no soy una aparecida, la gente me conoce recorriendo las calles de la ciudad, y por eso conozco de primera mano los problemas de la ciudad”, expuso la nueva concejala de la Alianza Social Independiente.

¿Quién es Luz Marina Paria? La mayor votación al Concejo de Cartagena

¿Y por qué meterse en esta “vaca loca” a estas alturas de su vida?

Precisamente porque quiero poner toda esa experiencia al servicio de la gente desde el Concejo. Con humildad expongo que fue muy fácil para mí visitar las comunidades con mi campaña, pues en cada barrio, esquina o casa me encontraba con personas que, de forma anecdótica, me recordaban cómo los ayudé de alguna manera en estas tantas décadas de labor social. Por eso no generé resistencia. Es el momento de las mujeres, de las madres cabeza de familia, de las abuelas.

Eso suena bonito, pero, ¿cómo logra uno alcanzar la mayor votación frente a candidatos con amplio recorrido político y recordación para bien o para mal en la gente?

Conversando con la gente. Llevando un mensaje de amor, de unidad, de construcción colectiva, de que es posible hacer una política diferente; y así construir la Cartagena que soñamos.

Pero tuvo vallas políticas en sectores que cuestan un ojo de la cara... ¿Cómo financió su campaña?

Yo me preparé durante estos 30 años para este proyecto. Mi campaña fue financiada con recursos propios y con los de mi familia y amigos que juntamos lo necesario para sacar adelante este proyecto, esta candidatura diferente.

¿Y entre esas personas está Alexis Valerio, (tesorero departamental de la Gobernación de Bolívar y un líder político dentro del grupo de la Casa Blel)?

Claro que sí, Él es mi sobrino. Sus aportes los hizo como mi familiar y no como tesorero de la Gobernación, por lo que es tergiversar, es desinformar, es engañar los que dicen que en mi campaña entró un solo peso de lo público. Aportó como hicieron todos mis sobrinos y familiares.

Decir lo contrario es minimizar mi victoria, es enlodar a un proceso diferente y opacar mi trayectoria social y política. Yo no me debo a él, pues mientras él aprendía a caminar ya yo recorría los barrios gestionando ayudas para la gente. De alguna manera él aprendió de mí y yo no me debo a él en lo político, y sí en todo lo relacionado a lo familiar.

Pero, con esta gran votación, los focos hacia usted se multiplicarán...

Precisamente eso quiero: que me conozcan, mi proceso o lo que haré, antes de emitir cualquier concepto sobre mi persona. Yo no solo seré concejala de los que votaron por mí, sino de todos los cartageneros. La gente que sabe quién es Luz Marina Paria sabe que soy una persona trabajadora, pujante y siempre con el ímpetu de ayudar a las comunidades. Eso he hecho siempre y es lo que haré en el Concejo. Nadie en esta ciudad, con tantos problemas, está para atacar o estar respondiendo a ataques. Es la hora de que todas las fuerzas vivas y sectores se unan bajo propósitos comunes.

“Ella es uña y mugre de Vicente Blel padre”, eso me dijo una cabeza visible de la Casa Blel, quien obviamente quiso mantener en privado su nombre.

Tenemos una relación excelente y es un gran amigo. Ha estado conmigo desde mis inicios como funcionaria, pero yo siempre he sido más gestora social, servidora pública, que política; por lo que me consideren una especie de “ficha de Blel” es opacar mi trabajo de viaja data como una hormiguita por las comunidades. Eso lo saben en los barrios.

¿Pero esa amistad se tradujo en apoyo para su campaña?

Los amigos apoyan a la gente, a sus seres queridos. Yo no iba a desechar el apoyo de un amigo. Vicente Blel es igual a todo amigo que vino a apoyar para construir, para fortalecer una campaña diferente. Mi victoria en las urnas no es porque nadie me haya señalado con el dedo, sino que fue la cosecha de tantos años de trabajo como comunera, y el apoyo de tanta gente fue por agradecimiento y no porque se le haya comprado la conciencia.

¿Quién es Luz Marina Paria? La mayor votación al Concejo de Cartagena

Luz Marina Paria, nueva concejala del partido Alianza Social Independiente.

Por eso estoy tan agradecida con Dios, con Olaya Herrera, con la calle El Tancón, con Zaragocilla, y con tantas comunidades en las tres localidades que conocen mi trayectoria y no como la “avalada de alguien”.

2 de enero. Posesionada como concejal. ¿Cómo se dará a conocer?

Desde el primer minuto trabajar y aportar para los programas y políticas públicas necesarias para que Cartagena supere la pobreza. Un objetivo que no se ha logrado por distintas falencias de la política que existe en el Distrito, pues se construyó en el 2008 y 15 años después no se ha actualizado. Las sociedades cambian, se complejizan dinámicas y la población crece y se vuelve más heterogénea, por lo que es urgente una actualización y un fortalecimiento integral.

Por otro lado, enaltecer el papel de la mujer en la política en medio de una cotidianidad machista. Hay que trabajar mucho por las mujeres y sus emprendimientos. Si uno trabaja por la mujer, favorece a una familia.

En el último informe de percepción ciudadana de Cartagena Cómo Vamos el Concejo tiene un 73 % de desfavorabilidad, aunque Dumek Turbay indica que esta “satanización es injusta”.

Mucho se ha hablado de refrescar, renovar el Concejo, sobre que hay que “promover el prestigio”; sin embargo, yo creo que la cuestión va por otro lado: el fortalecimiento institucional. El Concejo es una institución que debe tener un norte claro y que claramente le ha faltado en su rol en pro de la ciudad, proponiendo y siendo ese puente entre la administración y la comunidad.

Eso no se puede perder y por eso trabajaré por la modernización de la corporación y fortalecer los canales de comunicación para que la comunidad se entere de lo que hacen los coadministradores de la ciudad. A eso quiero apostarle.

La cosa es que muchos van a los barrios cada cuatro años, los eligen y no los ven más. No se bajan de la camioneta.

Una de mis principales propuestas es que el Concejo trabaje desde las comunidades, en plenarias abiertas, sectoriales. Una corporación pública no puede estar enclaustrada, entre cuatro paredes, y esperar que la gente construya imaginarios o conceptos sobre ella en la distancia. Los insumos para un buen gobernante, para que hagamos bien la tarea, para presentar proyectos de verdadero impacto están en las comunidades, a pie de calle.

Se trata de una doble vía con la ciudadanía. Una construcción colectiva en los cuatro años de gestión y no ir cada vez que hay elecciones. Se trata de forjar procesos a largo plazo y no pañitos de agua tibia, y eso se hace sentados con la gente.

“A pie de calle”, ¿cómo ve a Cartagena?

Una ciudad con hambre, con tantos sectores abandonados y donde se vive de forma indigna. Los cartageneros no están comiendo tres comidas al día, no hay oportunidades, los niños no tienen calidad educativa y los jóvenes asisten a la “universidad de la esquina”. Todos saben lo que se aprende en la esquina, y no es nada técnico, tecnológico ni profesional.

Muchos gobernantes les han dado la espalda a estos subregistros existentes en las comunidades y la camioneta del político pasa duro levantando polvo por los barrios. Eso ha provocado desesperanza y desconfianza por las instituciones.

Nadie cree en nada. Años de desgobernanza. Por eso hay que trabajar con la gente, erradicar este divorcio entre el gobierno y las comunidades para que la se beneficie sea Cartagena. Dejar de lado los intereses particulares y saber condensar las diferencias para enriquecer el debate, lograr puntos de encuentro. Esto es un llamado a la unidad para diseñar la ciudad de los próximos 30, 50 años: la Cartagena que soñamos.

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