Aunque los dirigentes conservadores en Córdoba insisten en señalar que el partido está más unido que nunca, la realidad es bien diferente.
Una fracción sigue las directrices de los congresistas Nora García y David Barguil, otra sigue las del ex senador Julio Manzur y varias más siguen las de pequeños jefes locales que han consolidado una votación importante.
La aspiración a la Alcaldía de Montería fue la ‘piedra en el zapato’ para generar nuevas discordias. Uno de los tres precandidatos, José Ignacio Burgos, renunció a la colectividad conservadora y aspirará por el partido Cambio Radical.
La situación con el segundo precandidato, Rudesindo Sánchez, tampoco es muy cierta, pues él ha señalado que no hay las garantías necesarias para participar de un mecanismo de elección en igualdad de condiciones. Aún no ha renunciado a la colectividad conservadora pero ha mostrado su molestia con el mecanismo escogido pues sabe que no tendría ninguna opción de apoyo en la dirección del mismo.
Así las cosas, la credencial azul será para Carlos Eduardo Correa, a quien desde un principio apoyaron los congresistas conservadores señalando que sería quien continuaría con el cambio de ciudad planteado por el actual mandatario, Marcos Daniel Pineda.
Burgos Aruachán dijo que pese a que ha militado siempre en el conservatismo es hora de partir para poder acceder a la posibilidad de aspirar a la alcaldía de Montería.
Insistió en que no las tendrá si permanece en el movimiento azul y que por ello entregó su carta formal de renuncia ante los directivos nacionales de la colectividad.
