Las imágenes de San José y la Virgen María esperan guardadas en una escuela en el antiguo corregimiento de Doña Ana, a que sean reubicadas en un templo, en la nueva tierra que ya unas 73 familias de ese poblado empezaron a habitar.
Para los doñaneros, pese a contar con una Iglesia católica, prácticamente, desde que nació esa población cerca a la ciénaga en San Benito Abad, el querer escuchar misas, ha sido casi imposible, porque la iglesia permanece inundada.
Por ello, las imágenes de los santos que veneran se convirtieron en unos desplazados más por causa de la naturaleza, y debieron ser guardadas en la escuela.
Hoy, cuando las esperanzas renacen para los habitantes de Doña Ana, que ya comenzaron a ser reubicados en tierra firme, en donde cuentan con casas de material, y dejan atrás sus casitas levantadas sobre tambos, también es querer de quienes profesan la religión católica contar con su Iglesia.
Ledis Montes Salcedo, quien todavía reside en el antiguo Doña Ana y espera que su nueva casa le sea entregada a principios del 2013, está pidiendo a la Diócesis de Sincelejo y a las personas de buen corazón, que contribuyan para poder construir el templo.
“Ya tenemos el terreno en el nuevo Doña Ana, pero no contamos con los recursos para construirla. No podemos dejar a San José y la Virgen que tenemos la Sagrada Familia allá abandonados, sino que debemos traerlos para la nueva población y reubicarlos. Ellos buscan también una posada y necesitamos personas que nos colaboren”, dijo esta doñanera.
Hizo un llamado a todos los católicos para que contribuyan con la causa, porque quieren iniciar cuanto antes la construcción de la nueva Iglesia, porque la que existe en el antiguo poblado permanece inundada y está deteriorada, y sólo quedará como un símbolo de lo que durante décadas fue el antiguo Doña Ana.
“Las imágenes de San José y la Virgen María se encuentran un poco deterioradas, pero tenemos la fe que nos van a ayudar para retocarlas”, expresó Ledis Montes.
Agregó que el 19 de marzo celebran el Día de San José, por lo que en el 2013 será la última conmemoración en el viejo Doña Ana, “porque, gracias a Dios, ya vamos a estar en el paraíso, este nuevo proyecto”, dijo.
“Queremos la Iglesia, porque el Señor es el primero que debe tener su casa aquí en el nuevo Doña Ana”, aseveró.
Sueño hecho realidad
Así como Ledis, otros habitantes se suman a este clamor y esperan que también sea realidad, como lo son hoy las viviendas que gracias a un proyecto de reubicación de la Cruz Roja Colombiana, con donantes de empresas privadas, la Gobernación de Sucre y Alcaldía de San Benito, ya pueden disfrutar la mayoría de familias de ese pueblo.
La comunidad siente mucha alegría, los niños y niñas son los más felices, porque ya dejan de vivir la mayoría de meses del año en el agua, y estarán en tierra firme, en donde jugar fútbol y otras actividades les serán más fáciles.
Igualmente, para los estudiantes se acabarán las largas jornadas y tener que madrugar para llegar a una escuela a recibir clases, porque el lugar donde están ahora les ofrece mejores posibilidades de comunicarse y trasladarse por tierra, y no en canoas.
Este es el primer corregimiento en Colombia que es reubicado. El proyecto, además de ofrecer una vivienda digna a las diferentes familias, brinda la posibilidad en sus mismas casas de contar con patios productivos para seguir adelante.
Igualmente, las familias seguirán en su hábitat, por cuanto tiene a escasos metros la ciénaga, en la cual podrán seguir dedicados a la pesca, que es lo que acostumbran hacer y de donde derivan su sustento.
“Hoy quisieran muchos habitantes de cualquier ciudad del Caribe colombiano, recibir una vivienda con estas características de 44 metros cuadrados, muy por encima de los estándares nacionales, adecuadas a la composición de la familia nuclear, con posibilidades de ampliación, proyectadas a una tercera alcoba, con sala comedor, cocina, baño y patio de labores ajustadas a requerimientos productivos para garantizar la seguridad alimentaria de los hogares que realmente son un privilegio”, dijo el gobernador de Sucre, Julio César Guerra Tulena, durante la entrega de las primeras viviendas.
Igualmente, los niños de Doña Ana recibieron regalos de Navidad, por lo que la alegría y la sonrisa en adelante permanecerán.
Para las diferentes generaciones que hoy cuentan con un nuevo Doña Ana, sí se puede soñar y nunca se deben perder las esperanzas de mejores oportunidades de vida, porque ellos son un ejemplo para todos los colombianos.



